Encrucijada

Juan M. Raffali

Juan M. Raffalli

Juan M. Raffalli A.
Jmrhab@yahoo.com

 

La “Dirección Político-Militar” de la Revolución, optó por seguir las consejas de Giordani

 

La administración Maduro en este deslave económico se topó con una encrucijada de dos vías. La primera la que podríamos llamar el camino Merentes que conducía a una armonización de las relaciones con empresarios; la flexibilización del tema cambiario reformando la Ley de Ilícitos y generando un sistema de convertibilidad paralelo y legal. La otra vía, el camino del Giordani que implicaba lo contrario, es decir, asfixiar más a los empresarios; soltarles a Eduardo Samán con todos los hierros; trancar las subastas a través del Sicad; y ni hablar de cambios paralelos lícitos.

Lamentablemente, al menos hoy, luce de bulto de la Administración Maduro o eso que llaman la “Dirección Político-Militar” de la Revolución, optó por seguir las consejas de Giordani, tildado por la prensa internacional nada menos que de comunista utópico. Vale decir, han optado por seguir cuesta abajo por el mismo barranco, manteniendo la insólita premisa según la cual los malandros del sector privado son todos especuladores, acaparadores, contrabandistas de extracción y conspiradores. El 800 sabotaje lo explica clarito.

El detalle está en que el asunto no da para más. Cada día la terrible situación económica y los males que ella conlleva, se siente más pesada y gravosa para todos. No hay ninguna posibilidad de pensar en ajustes o medidas que ayuden a mejorar progresivamente las cifras macroeconómicas. Obviamente ello implicaría reconocer el fracaso de un modelo que con la mayor suma de dinero que ningún otro gobierno manejó y con el equivalente a tres quinquenios seguidos en el poder, nos ha colocado en una situación de escasez, inflación y deterioro de la moneda, como nunca antes la habíamos padecido. Por cierto, este saldo no es producto de cuatro meses.

Maduro fue cooperador inmediato en la construcción del modelo pero su gran mentor se fue justo antes del colapso. ¿Qué quedará ahora? Por supuesto buscar culpables. Diplomáticos, iguanas, empresarios, el imperio, fenómenos meteorológicos y seguirá la lista. Pero eso sí, la Revolución no se equivoca, por eso nunca es responsable de nada. Y cuidado con las protestas por que el saboteo se reprime. Lo triste, lo que realmente quita el sueño es que todos viviremos peor, pero los más pobres antes. Como diría Milagros Socorro, la calle es el 8-D.

 

 

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