OSWALDO FEO CABALLERO

Alfredo Fermín

Alfredo Fermín

 

Alfredo Fermín
afermin@el-carabobeno.com

 

Aunque había cumplido 93 años, no pensamos que Oswaldo Feo Caballero fallecería en estos días, en los que se nos ha ido tanta gente valiosa a la que apreciamos profundamente. El 20 de agosto, día de su cumpleaños, lo vimos tan vital y entusiasmado que nos dio la impresión de que llegaría al centenario.

 

Aquel día vino de El Tocuyo su gran amigo el padre Anselmo Cerró, para celebrar una misa de acción de gracias en la capilla del colegio Padre Alfonso, donde las monjas filipinas que tienen a su cargo esa institución se encargaron de los cánticos acompañados de guitarra. Después hubo un brindis y un obsequio de bocadillos, cremas y pasapalos de la auténtica cocina mantuana que llevaron sus amigos para este compartir. Oswaldo estaba alegre y pendiente de que todos los que fuimos a acompañarle disfrutáramos del momento.

 

A los pocos días, el padre Anselmo falleció repentinamente en El Tocuyo y la noticia le afectó tanto que ya no volvió a ser el mismo. Entró en un estado depresivo hasta el martes 2 cuando falleció, tranquilamente, en su residencia de la urbanización Mendoza, acompañado de su familia afectiva integrada por Julián Armas, Juana Trujillo de Armas, Juan Ramón, María José y Luis Guillermo Armas Trujillo.

 

Oswaldo Feo Caballero

Oswaldo Feo Caballero

Albacea de Valencia

 

Don Oswaldo Feo Caballero era la personalidad más prominente de la valencianidad, el albacea de esta ciudad cuyo patrimonio, cultura y tradiciones defendió con fervor y denuedo hasta sus últimos días, en los que mantuvo sus admirables memoria y erudición.

 

A pesar de su delicado estado de salud, el pasado domingo pidió que lo comunicaran con nosotros para informarnos que le habían leído esta columna, por lo cual estaba satisfecho de que la Catedral estuviese siendo restaurada con esmero y que le daba sentimiento saber que el gobierno cerró la Casa Páez, en donde transcurrió su infancia y se destacó como dirigente de la Sociedad Bolivariana, la Sociedad Amigos de Valencia y el Centro de Excursionistas del estado Carabobo, que fundó como pionero del turismo ecológico en el estado, especialmente en San Esteban, por el cual luchó para que fuese declarado Parque Nacional.

 

Cuando cumplió 90 años se organizó una exposición de su colección de fotografías. En una de ellas se le aprecia trajeado como un niño aristocrático junto a Tatiana Pérez Mujica, la viuda de su primo el escultor Andrés Pérez Mujica.

 

El Saber Hacer

 

Con ella aprendió francés, algo de ruso, historia del Arte, expresión corporal, danza y gastronomía, lo que le permitió ser un excelente anfitrión con el don del “savoir faire”. Es decir, saber hacer bien las cosas.

 

Sus conocimientos de Estadística eran extraordinarios. Fue un estudioso del desarrollo demográfico del estado Carabobo desde 1771. Coordinador de Estadísticas del gobierno regional participó en las comisiones para la Ley de División Político Territorial, desde 1941 y sus sucesivas reformas.

 

Cuando el actual Concejo Municipal cometió la barbaridad de cambiar el antiguo escudo de Valencia hizo una defensa tan densa de ese hermoso símbolo que no hay dudas de que, cuando regrese a la razón, la Cámara Municipal se verá en el deber histórico de desagraviarlo y restituirlo.

 

A Pesar de

 

Don Oswaldo pertenecía a ilustres familias valencianas y estaba vinculado a las más importantes instituciones del estado. Sin embargo, en sus exequias solo estuvimos sus más cercanos amigos. El Concejo Municipal, que lo declaró Hijo Ilustre, ni siquiera publicó un avisito expresando el pesar de la ciudad. Se pasó por alto que este hombre, con Luis Eduardo Chávez, María Teresa y Graciela Gómez, integraron una comisión para recibir y auxiliar a los miles de europeos que vinieron a El Trompillo, cerca de Güigüe, huyendo de los horrores de la II Guerra Mundial. Monseñor Luis Eduardo Henríquez, nombrado por Rómulo Betancourt para coordinar aquella misión, llamaba a Oswaldo “Apóstol del bien y de la paz”.

 

Para despedir al inolvidable amigo leamos la semblanza que de él hizo otro ilustre valenciano, Guillermo Mujica Sevilla, Cronista de la Ciudad, quien tampoco está con nosotros:

 

“Cuando usted busque en Valencia a un caballero en toda la extensión de la palabra, recto y fino de presencia, pequeño en estatura, pero grande en el intelecto y en el corazón, pobre en riquezas materiales, pero inmenso en riquezas espirituales, ese es don Oswaldo Feo Caballero. En él persiste, viva y actuante, la caballerosidad de los viejos tiempos”. 

 

Versión editada

 

 

 
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