¿QUIÉN HABILITA A LA HABILITANTE?

Fernando Mires

Fernando Mires

Fernando Mires 
fernando.mires@uni-oldenburg.de 

 

El tema de Octubre en Venezuela ha sido la petición del mandatario Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional para que se le conceda una Ley Habilitante a fin -dice él- de luchar en contra de la corrupción y practicar la guerra económica declarada ya no se sabe a quien.

 

Tanto desea la Habilitante Maduro, que no trepidaría en aceptar la compra de algún parlamentario suplente, expediente de por sí tan corrupto que en cualquier país normal inhabilitaría moralmente a cualquier habilitado.

 

341 Caballo Troya¿Para qué una Habilitante? Es la pregunta que nos hacemos desde fuera quienes estamos preocupados por el acontecer venezolano. ¿No es el de Venezuela el gobierno que cuenta con más poder fáctico en todo el continente latinoamericano?

 

Todos los poderes públicos en Venezuela han llegado a ser habilitantes; toda la prensa televisiva es habilitante; todo el aparato represivo es habilitante. Todo el Estado venezolano está habilitado para satisfacer los deseos del gobernante, quien, por si fuera poco, ha terminado por militarizar hasta los supermercados ¿Para qué una Habilitante entonces?

 

Creo que la respuesta más acertada ha sido dada por Simón Bocanegra en un artículo publicado en Tal Cual. La Habilitante no concede poder de facto porque de hecho el ejecutivo lo tiene todo, pero sí concedería -supuestamente- poder simbólico.

 

Ahora, ¿Qué es el poder simbólico en política?

 

A diferencia del poder de facto, que es el que se tiene, el poder simbólico es el que se representa, aunque no se tenga. Eso quiere decir que el inmenso poder fáctico de Maduro carece de consagración simbólica. Pues bien, en política el poder simbólico tiene una enorme importancia.

 

De tal manera, lo que Maduro quiere conseguir no es tener poder por sobre la Asamblea, lo que de hecho tiene, sino que la Asamblea le conceda “legalmente” el poder que esa misma Asamblea no tiene. Así Maduro emergería bajo la luz pública ostentando el certificado de un poder situado por sobre el poder, por sobre la Asamblea, por sobre Diosdado Cabello (este parece ser un objetivo muy importante), por sobre la Constitución, por sobre la Ley, por sobre todo. En otras palabras, Maduro aparecería representando definitivamente el poder que una vez tuvo Chávez. Un presidente hecho monarca por desgracia de Dios.

 

Si esa es la lógica del gobierno, y parece que esa es, hay que consignar una diferencia notable con las habilitaciones que recibía periódicamente Chávez de esa Asamblea sobre la cual ejercía absoluta dominación. La diferencia es que el poder simbólico de Chávez no venía de una Habilitante, sino de una inmensa mayoría popular que lo respaldaba. Las Habilitantes obtenidas por Chávez eran, en ese sentido, solo la certificación institucional de su habilitación popular. Y bien, Maduro –un populista sin pueblo- recorre el mismo camino, pero al revés: En lugar de conquistar el poder popular para luego habilitarlo constitucionalmente, intenta conseguir la Habilitante para desde ahí, a fuerza de golpes, obtener el poder popular. Y todo eso a menos de dos meses antes de las decisivas elecciones de Diciembre.

 

De tal modo, con la petición de una Habilitante, Maduro intenta sustituir pro-forma un poder que Chávez obtenía directamente del pueblo. O dicho en estilo más fino: Mientras las Habilitantes de Chávez formalizaban un poder popular que se tenía, la Habilitante de Maduro formalizaría un poder popular que no se tiene. La Habilitante entonces, solo sería un símbolo vacío, pero un símbolo al fin. ¿O será la Habilitante que exige Maduro un instrumento destinado a aplicarse en contra de sus enemigos endógenos? Hay cosas que solo sabe el diablo.

 

Fragmento

 

 

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