El monje

Sammy Eppel

Sammy Eppel

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@sammyeppel

 

Últimamente y cual rinoceronte en cristalería, se planifica todo tipo de “guerras”

 

Muchos venezolanos piensan que la terrible situación que hoy vive la patria de Bolívar, se debe a la impericia, la maldad, la ignorancia, la corrupción de un grupo de personas llamadas revolucionarias que en verdad actúan como una mafia. No están equivocados, pues sería difícil creer que pudiesen existir seres tan malvados como para planificar semejante desastre. ¿En qué cabeza cabe que la patria se construye graduando bachilleres y universitarios que en la práctica pudiesen ser analfabetas funcionales? Ese es solo un mínimo ejemplo de la planificación del caos que se nos viene encima.

 

Ahora bien, todos también sabemos que Chávez fue siempre un improvisado o para usar un término más académico, un empírico. Sin embargo todo este circo requiere de una detallada planificación, y es aquí donde hace su entrada un ingeniero electrónico formado en el más ortodoxo marxismo y que como aventajado alumno de Lenin, Stalin y Castro, es un fervoroso adalid de la planificación central. En otras palabras, el régimen debe planificar todo, incluyendo los destinos individuales de cada ciudadano, y para eso, claro, hace falta tener el poder total. Me refiero a Jorge Giordani, una especie de moderno Rasputín que con el cuento de la tan necesaria planificación, ha manejado los hilos de esta insólita revolución

 

Últimamente y cual rinoceronte en cristalería, se planifica todo tipo de “guerras” imaginarias, mediática, eléctrica, alimentaria, económica, etc. En verdad la única guerra que existe es contra los principios éticos, morales, familiares y religiosos que todavía persisten en buena parte de la población. Una vez que eso se pierda, ya no habrá vuelta atrás y cualquier cambio tendrá que venir generacionalmente o por la violencia al estilo de una primavera venezolana. ¡¡Será!!

 

 

 

 

 
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