Cómo fabricar delincuentes

DELINCUENCIA

Luis José Uzcátegui
@luisjuzcategui

 

En Venezuela hay tantos transgresores que ya no alcanza el territorio nacional para albergarlos

 

Hay muchos caminos para impulsar la delincuencia, ninguno es perfecto, pero todos ayudan y algunos son muy eficaces. Hay uno extremadamente peligroso: ese cuando los individuos con poder practican la corrupción pero se venden como agentes del bien, las leyes y la moral. El resultado es rápido, algo así como regalar lotería del mal para convertir al ciudadano en súbdito y experto en dañar a los otros.

 

Son varias las evidencias -científicas y empíricas- sobre este formato macabro para crear delincuentes cuando los transgresores tratan de imponer la idea falsa y única que asegura que ellos son honestos. Así los que reciben los mensajes aprenden a transgredir descaradamente y sin mayor culpa.

 

Por ejemplo, sobre el tema de la delincuencia de género, hace días investigadores de la Universidad Rice, en Houston, concluyen que ese cuento de que la mujer es más honesta que el hombre ciertamente es cuento. Todo depende del contexto, pues en sociedades donde se desborda la corrupción política y las leyes son un hazmerreír, se activa la transgresión y la practican por igual hembras y machos. No existe un “gender gap” para la corrupción. Otro soporte científico: No se necesita que una familia, empresa o gobierno sea altamente corrupto si se combina predisposición psicológica con circunstancias sociales “mínimas permisibles”. Así se genera una mortífera unión.

 

Demuestran los trabajos de la Universidad Wilfrid Laurier, en Ontario (Canadá), que seres como Anthony Weiner, excongresista demócrata estadounidense, quien hace poco debido a su repetido comportamiento soez, su moral hipócrita y ahora convertido en “transgresor crónico” vuelve a recibir otra aplastante derrota al perder la nominación por la alcaldía de New York. En conclusión, hay una sinergia irrevocable entre genes y ambiente (condiciones permisibles para delinquir).

 

En Venezuela, donde se desbordan las condiciones máximas para delinquir, hay tantos transgresores que ya no alcanza el territorio nacional para albergarlos y se han mudado a otros lares. Y el pueblo que no está podrido, todos los días es humillado descaradamente y tiene que soportar ineficiencia, promoción del caos y que con los impuestos e ingresos del petróleo un Estado corrupto financie una política científicamente demostrada que sólo sirve para anidar y respaldar delincuentes.

 

 

 
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