¿Justicia o estrategia electoral?

Carlos Lozano

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Todo estaba preparado, las multitudes llegaron desde la noche del viernes y se organizaron con números y nombres, no había terminado de hablar Maduro cuando ya la gente estaba llegando a las tiendas Daka, a la famosa Pablo Electrónica en la Candelaria, en Caracas y a otros establecimientos conocidos.

En Naguanagua les falló la organización porque se presentaron motorizados que suelen acompañar las manifestaciones del chavismo, que poco después de las 7 de la mañana ya estaban ebrios, y estalló la violencia. Pasaron por encima de las personas que esperaban desde alrededor de las 10 de la noche, no respetaron números ni listas ni a mujeres. Se hizo el caos y en pocas horas la enorme tienda estaba devastada.

saqueo dakaFelices compradores de productos con precios rebajados a la fuerza, en diversas tiendas, reconocieron haber comprado productos con precios entre 500 y 11.000 y más bolívares de rebaja.  ¿Eran pobres o el pueblo venezolano tiene día a día disponibles miles de bolívares?

Por la tarde, después de las proclamas de Maduro de ser el comandante en jefe de los militares y de estar al mando, y de insistir cada 5 minutos en que estaba haciendo todo esto en beneficio del pueblo, él mismo, el presidente del Indepabis y unos cuantos generales en jefe han tenido que hacer insistentes llamados a la calma, a esperar, a comprar en orden. El control de las tiendas continuará, el Indepabis está inspeccionando todos los centros comerciales, preparando el camino. Lo que no es tan seguro es que el control de la gente se mantenga.

No es casualidad que todo este operativo de justicia popular haya sido lanzado justo cuando había una convocatoria nacional de manifestaciones de ciudadanos opositores, ni que el programa de rebaja forzosa de electrodomésticos y otros productos importados –según el Gobierno todos con dólares Cadivi, algo difícil de creer- coincida con la recta final hacia las elecciones municipales.

Pero hay otra pregunta que habría que hacerle al Presidente Maduro, a los generales, a los numerosos organismos creados para seguir controlando la economía: aparte de licuadoras, neveras y televisores pantalla plana para el pueblo, ¿cómo harán con la brutal y creciente inflación en los alimentos y otros productos de uso y consumo diario, con el desabastecimiento y con sueldos y salarios que siguen sin ser suficientes? ¿Cómo harán con la violencia y la inestabilidad generalizadas en el país?

 

 

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