LA DESTRUCCIÓN DEL BOLÍVAR

Rafael Diaz Casanova

Rafael Diaz Casanova

Rafael Díaz Casanova
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@rafael862

 

       El bolívar es la unidad monetaria de Venezuela. Fue creado durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco en 1789. Por cierto, leemos una curiosidad: si bien el decreto de creación y de obligatoria circulación data de 1789, ya la moneda circuló tres años antes.

 

       En la Venezuela colonial circularon primero las monedas que venían de la península y también se transaba con monedas de origen francés o británico. Las autoridades de la época permitieron también la circulación de monedas acuñadas rústicamente y que generalmente recibieron la denominación de “pesos” con algunos apellidos, y sus fracciones que generalmente se realizaban en medios, cuartos y octavos, herencia e influencia de los ingleses. También se coleccionan monedas que sólo circulaban en algunas haciendas de la época.

 

345 Mano bolivar       Las monedas creadas en el siglo XVIII tenían como filosofía que la pieza de cinco bolívares, a la que por muchos años se le denominó fuerte, se equiparara en poder adquisitivo a las monedas duras de la época, aunque su valor de cambio no fuera precisamente ese. Su representación era una bella moneda de una onza de plata ornada con el perfil del Libertador.

 

       Desde que nacimos, a comienzos del tercio medio del siglo XX, hasta el nefasto viernes negro de 1983, es decir, durante más de medio siglo, el bolívar fue una moneda estable. Cuando éramos niños y párvulos sólo se necesitaban tres bolívares con treinta y cinco céntimos para adquirir libremente un dólar norteamericano. Existía un dólar referencial para la industria petrolera que se registraba a tres bolívares con nueve céntimos.

 

       Después de la sustitución del gobierno de Marcos Evangelista Pérez Jiménez por la naciente democracia, se hizo la corrección que le propuso Andrés Germán Otero a Rómulo Betancourt que llevó el cambio a cuatro bolívares y cincuenta céntimos. Acciones de Rafael Caldera lo revaluaron a cuatro bolívares con cuarenta céntimos en primera instancia y a cuatro bolívares con  treinta céntimos poco tiempo después. Todo esto sucedió durante su primer gobierno (1969-1974).

 

345 chavez bolivares       En febrero de 1983 se sucede el llamado viernes negro, nuestra estable moneda se devalúa a valores que van de siete bolívares con cincuenta céntimos en febrero a doce bolívares con cuarenta céntimos en diciembre. A finales del ejercicio de Luis Herrera Campins, diez meses más tarde, se transaban los dólares a trece bolívares con cincuenta y cinco céntimos. Allí comenzó nuestra terrible enfermedad, mejor dicho, comenzamos a contabilizarla.

 

       El gobierno de Jaime Lusinchi transcurrió con un deslizamiento que triplicó el precio de la moneda norteamericana, para enero de 1989 el cambio se situó en treinta y siete bolívares con treinta céntimos.

 

       El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez transcurre con variaciones de la moneda que lo llevan hasta sesenta y cinco bolívares con cincuenta y tres céntimos a fines de mayo del 92, cuando se defenestró al presidente, y para el momento que Ramón José Velásquez le entrega la primera magistratura a Rafael Caldera nuestro ya enfermo bolívar requería de ochenta y un unidades con dieciocho céntimos para adquirir un dólar.

 

       Caldera da paso democrático a Hugo Chávez Frías quien el dos de febrero de 1999 recibe una moneda que se cambiaba libremente a quinientos setenta y tres bolívares con ochenta y tres céntimos.

 

bolivar-resquebrajado       El 1 de enero de 2008 amanecemos con una representación de nuestro signo monetario que le quitó tres ceros al cambio y puso un circulación un nuevo cono monetario que ha servido también como estandarte propagandístico del régimen que nos destruye. Para esos días se requerían cinco bolívares con treinta y cinco céntimos para adquirir un dólar. Es decir, en el tiempo transcurrido desde enero del 99, el bolívar se había debilitado diez veces.

 

       Hoy, cuando nos acercamos al sexto año de existencia de la bufa denominación de “bolívar fuerte”, el cambio, que ahora se llama paralelo y todavía es delito su anuncio, entendemos que se transa a unas diez veces aquel valor, lo que le otorga a este régimen el dudoso honor de haber devaluado nuestro signo monetario  muy cerca de cien veces.

 

       Mientras tanto, existen otros cambios, superiores al oficial e inaccesible de seis bolívares con treinta  céntimos, que fundamentalmente varían dependiendo del origen de la moneda extranjera. Fértil fuente de corrupción.

 

 

 

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