Por qué las serpientes despiertan miedo ancestral

345 culebraPilar Quijada

 

El cerebro tiene neuronas especializadas que detectan a estos reptiles más rápido que a otros animales, según un estudio

Las neuronas descubiertas nos permiten huir de las serpientes de forma automática

Entre los miedos a los animales, las serpientes se llevan la palma. Es más, tenemos un “sexto sentido” para detectarlas que compartimos con el resto de los primates, o mejor dicho, unas neuronas especializadas en reconocerlas con mayor rapidez que cualquier otro estímulo, según explican Lynne Isbell y otros colegas neurocientíficos.

Estudios previos habían demostrado que incluso los niños de tres años, que no tienen ninguna experiencia sobre estos reptiles, son capaces de detectarlas con gran rapidez, mayor que a cualquier otro objeto amenazante. Se trata de una respuesta ancestral, que aseguran los expertos, ha debido quedar grabada en nuestro código genético. Este tema ha sido objeto de estudio desde la psicología, antropología, primatología o incluso la filosofía. Sin embargo, las aportaciones de la neurociencia han sido escasas y los mecanismos neurobiológicos que hacen posible ese modo de respuesta, del que podría depender nuestra vida, no se conocen apenas.

 

Respuesta de emergencia

Sin embargo todos hemos experimentado en alguna ocasión la alarma inmediata que suscita la imagen de uno de estos reptiles o incluso las formas que nos los recuerdan. Imagine que pasea por el campo y descubre una serpiente o simplemente una cuerda enrollada que a primera vista se puede confundir con el reptil. La primera reacción es apartarnos rápidamente. Es cuestión de segundos, pero es vital. El neurocientífico Joseph Ledoux, autor del cerebro emocional, explica que esta respuesta de emergencia parte del tálamo, una estructura del cerebro que se encarga de recibir la información que procede de los sentidos, a excepción del olfato, y procesarla de forma muy rudimentaria.

Después, esta información poco detallada se envía a la amígdala, donde se guarda guardan recuerdos emocionales relevantes, como el miedo a una serpiente. A la amígdala le basta la “visión” borrosa del reptil o cualquier forma que se le asemeje para poner en marcha una reacción de huída. Esta transmisión de información visual rápida, aunque poco precisa, permite al cerebro responder ante un posible peligro incluso antes de que seamos plenamente conscientes de él, lo que ocurre cuando la información llega a la corteza cerebral.

Paralelamente, el tálamo envía la misma información a la corteza cerebral, que se toma su tiempo para procesar la información que recibe y formar una imagen detallada que nos permita distinguir si lo que estamos viendo es o no una serpiente. En caso afirmativo, refuerza la respuesta de la amígdala, incrementando el ritmo cardiaco, la presión sanguínea y la contracción muscular, para asegurar la huída.

 

Neuronas que nos alertan

El grupo de Isbell ha encontrado en un estudio con Macaca Fustata que el origen de esta respuesta de emergencia reside en un grupo de neuronas que se localizan en la parte posterior del tálamo, en el núcleo pulvinar, especializado en la información visual. Estas células responden selectiva y rápidamente a las imágenes de serpientes de una manera que permite la detección visual rápida de estos reptiles.

Los investigadores midieron la respuesta de las neuronas del sistema visual de dos macacos a imágenes de serpientes y otros objetos del entorno. En particular, núcleo pulvinar medial y dorsolateralexaminaron las neuronas del , implicadas en la atención visual y el procesamiento rápido de imágenes que pueden representar una amenaza. Evaluaron la respuesta de 91 neuronas a imágenes de serpientes, a rostros y manos de otros macacos y a formas geométricas simples. Y observaron que las serpientes no sólo suscitaron la activación del mayor número de neuronas respecto a otros estímulos, sino que esta fue la más intensa y rápida de todas las imágenes utilizadas.

Este estudio, señalan los investigadores, identifica una base neurobiológica que explica por qué los primates muestran una gran sensibilidad visual a las serpientes y son capaces de detectarlas rápidamente, incluso en una escena visual llena de otras imágenes.

 

Teoría de detección de serpientes

Según Isbell, su descubrimiento aporta una base científica a su “teoría de detección de las serpientes”, que sostiene que las regiones del cerebro implicadas en la visión, como el núcleo pulvinar del tálamo, evolucionaron en parte para detectar y evitar a las serpientes. De hecho, las zonas medial y dorsolateral de esta estructura talámica encargada de procesar la visión, recibe información directa de la retina y sólo existe en los primates, que se basan sobre todo en la vista para interactuar con el entorno en el que se desarrollan, argumenta Isbell.

Este grupo de neuronas están además conectadas con la amígdala, además de con otras estructuras encargadas de procesar información visual y respuestas motoras rápidas, formando parte de la respuesta automática rápida de huida detallada por Ledoux. El hallazgo ahora de que el tiempo de respuesta de estas neuronas es muy corto, fortalece su papel como mediadoras de la información que afecta a la supervivencia mediante una ruta rápida que no pasa por la corteza cerebral.

Tomado de ABC España

 
Top