La verdadera causa de la muerte de Tutankamón

Howard Carter analizando en 1922 el ataúd de Tutankamón (wikimedia commons)

Howard Carter analizando en 1922 el ataúd de Tutankamón (wikimedia commons)

Alfred López 

El 4 de noviembre de 1922, el arqueólogo y egiptólogo británico Howard Carter realizaba uno de los más importantes descubrimientos arqueológicos de la Historia: la tumba de Tutankamón hallada en el Valle de los Reyes. Desde entonces mucho se había especulado sobre el motivo de la muerte a los 19 años de edad del que fuera faraón de la Dinastía XVIII de Egipto entre los años 1335 y 1325 a.C.

Un gran número de expertos, a lo largo de las nueve décadas transcurridas desde el descubrimiento, apostaban por la malaria como motivo más probable del fallecimiento, debido a la epidemia que afectó a gran parte de la población egipcia en aquella época.

Otros apuntaban a algún tipo de accidente, debido al estado de algunos de los huesos momificados, pero no se podía determinar con exactitud al estar gran parte del cuerpo calcinado, otro de los misterios que no se sabía por qué había ocurrido al estar momificado dentro de un ataúd sellado.

El detalle de no encontrar entre sus restos algunos órganos, entre ellos el corazón, y la rotura de algunos huesos, era lo que hacía pensar que un accidente por aplastamiento sería la causa más probable.

Días atrás, un equipo de científicos británicos dieron a conocer la que es, con toda probabilidad, la verdadera causa del fallecimiento de Tutankamón: un accidente de tránsito y, evidentemente, el medio de transporte al que señalan como causante y que le produjo la muerte no podía ser otro que un carro.

Han determinado que el faraón iría subido en uno y que en un momento dado (lo más seguro a causa de algún choque) caería del mismo, quedando en el suelo de rodillas y siendo aplastado por una de las ruedas.

En vista de las heridas mortales que le produjo, se trataría de un carro utilizado para las batallas, rompiéndole las costillas y la pelvis y aplastando su corazón.

Cabe destacar que, con dos décadas de anticipación, en 1992 el investigador Dennis C. Forbes ya señaló que, con toda probabilidad, la causa de la muerte del joven faraón fue un accidente causado por un carro. Y aunque hubo un gran número de arqueólogos que avalaban esta hipótesis nunca se dio como totalmente correcta. Han pasado veintiún años desde lo formulado por Forbes para que unos largos y costosos nuevos estudios acaben determinando lo que él ya había dicho.

La parte positiva de esta nueva investigación está en que se ha logrado determinar por qué los restos presentaban quemaduras, señalando que fue producida (una vez cerrado el ataúd y embalsamado el cuerpo) a causa de la combinación de los aceites de embalsamamiento utilizados, el lino y el oxígeno que se encontraba dentro del sarcófago. Esto provocó una reacción química produciendo una combustión espontánea que alcanzó los 200 grados centígrados.

Según los expertos, la inesperada muerte por accidente de Tutankamón pillaría por sorpresa, no teniendo preparado nada para realizar el ritual de momificación que se hacía a los faraones, por lo que se hizo de una manera rápida, improvisada y chapucera.

 

Egypt And Germany In Row Over Nefertiti BustNefertiti fue la madre

Posiblemente sea la momia de un faraón más conocida de la Historia y todo gracias a la leyenda que se extendió acerca de la supuesta maldición que cayó sobre aquellos que participaron en el descubrimiento de su tumba en 1922.

El faraón y posterior momia de Tutankamón han proporcionado miles de horas a documentales, series, filmes y a centenares de obras literarias y estudios escritos alrededor de uno de los personajes que más han fascinado del Antiguo Egipto.

Varios fueron los posibles padres que se le atribuyeron, siendo finalmente la hipótesis más aceptada por la mayoría de expertos, tras realizarse múltiples estudios antropológicos, que la paternidad le correspondía a Akenatón, famoso entre otras muchas cosas por haber sido el instaurador del monoteísmo en Egipto (creencia en la existencia de un solo Dios, en este caso la deidad solar Atón).

Pero lo más complicado y en lo que más se ha especulado es sobre quién podría haber sido la madre del famoso, aunque breve, faraón. 

Nuevas evidencias determinan que, posiblemente, la madre de Tutankamón fue Nefertiti.

Tutankamón ocupó el trono el corto periodo de nueve años, ya que falleció a los 19 años de edad a causa de la malaria (según indicaban los resultados de los estudios de ADN realizados en 2010). Una de las particularidades de este joven faraón fueron las múltiples malformaciones físicas que padecía (tenía un pie deforme, leve paladar hendido y una ligera escoliosis), lo cual era debido a ser fruto de una relación incestuosa (muy común en la época).

Ello hacía creer que la madre debía tener un vínculo familiar directo con Akenatón, por lo que se descartó a su esposa Nefertiti (con la que tuvo seis hijas) y se señaló a una de sus cinco hermanas; siendo Kiya la que más se señaló como identidad materna del famoso faraón.

Una reciente publicación en el boletín de la Universidad de Harvard ha desvelado las conclusiones a las que ha llegado Marc Gabolde, egiptólogo de origen francés y especialista en la XVIII Dinastía, quien ha dirigido una expedición arqueológica respaldada por la Universidad Paul Valery-Montpellier III.

Según los resultados y conclusiones de las investigaciones realizadas por Gabolde junto a su equipo, la hipótesis inicial que se sostuvo de que Nefertiti era la madre de Tuntakamón vuelve a recobrar fuerza, ya que ésta era prima hermana de su esposo Akenatón, por lo que el vínculo familiar directo que aparecía en el ADN del joven faraón y que hacía sospechar que el parentesco entre el padre y la madre era directo venía determinado por las tres generaciones sucesivas de matrimonios entre primos hermanos que se habían realizado en la familia, haciendo creer erróneamente que esa cercanía genética se debía a una relación entre hermanos.

Tal y como indicaba al inicio de este post, una leyenda sobre la maldición de la momia de Tutankamón se extendió a lo largo de todos estos años, creyendo multitud de personas que aquellos que participaron en la expedición encabezada por Howard Carter fueron perseguidos por extrañas fuerzas del más allá y muriendo misteriosamente.

Todo parece indicar que, en realidad, esas misteriosas muertes fueron provocadas tras inhalar el aire enclaustrado en la cripta en el que se encontraba la tumba, el cual albergaba hongos microscópicos que fueron los que realmente les hizo enfermar y fallecer posteriormente.

Tomado de es.noticias.yahoo.com

 

 
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