Una antiaérea en el corral

Marco Negrón

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@marconegron

 

El sueño madurista de artillar los barrios populares resulta al fin en un acto fallido

 

Con el paso de los días las ocurrencias de Maduro Moros resultan cada vez más delirantes. Como si viera agotarse el tiempo sin dar con la salida del laberinto, menospreciando las calamidades infinitas que los habitantes de nuestros barrios populares deben soportar a diario, no se le ha ocurrido otra cosa que ofrecerles instalar artillería antiaérea entre sus casas. Convertirlos, en resumen, en objetivos militares.

artilleriaPero no es sólo que los invasores que serán “inmovilizados” por la artillería madurista existen apenas en su magín: si cuando el Comandante Eterno ordenó a sus militares poner los tanques en la frontera colombiana estos apenas pasaron de Los Teques, ¿puede alguien imaginar cómo harán tan ardorosos paladines para llevar sus pesadas unidades de cohetes iraníes o bielorrusos a la cima de los barrios caraqueños a través de la intrincada madeja de sus escalinatas y callejuelas?

Es difícil creer que, pese a sus crecientes desvaríos, por la mente del Mambrú caribeño haya pasado alguna vez la idea de que una invasión semejante pudiera realmente ocurrir. Pero con su propuesta manda un mensaje directo a los habitantes de los barrios, consistente por lo demás con el pensamiento militar al respecto: ustedes son carne de cañón, escoria, excedente demográfico que se debe redimensionar.

Entre las 11 series o tipos de ciudades que imaginó Italo Calvino cuando escribió Las ciudades invisibles y que iban de “Las ciudades sutiles” a “Las ciudades escondidas”, no aparece ninguna que se pueda asociar con la ciudad artillada, armada, militar o guerrera, sin duda porque la ciudad es exactamente lo contrario: en sus orígenes latinos polis o civitas, ambos términos exclusivos de la vida civil. Así que desde que el propio Chávez convirtió por decreto a media Caracas en Zona de Seguridad y creó esa contradicción en términos que es la “Universidad Armada” estuvo claro que el proyecto del Socialismo del Siglo XXI era transformar en cuartel a un país altamente urbanizado.

El sueño madurista de artillar los barrios populares resulta al fin en un acto fallido que revela algo que siempre han querido ocultar: su miedo a la aglomeración urbana, a la ciudad. Por eso en 1999, a raíz del deslave de Vargas, quisieron disolverla en el Guri o Barinas; hoy sueñan con su aniquilación.

 

 

 

 

 
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