VIVIR EN NEGACIÓN

Alfredo Yánez Mondragón

Alfredo Yánez Mondragón

 

Alfredo Yánez M.
@incisos

 

La realidad es terca. Esconderse en las colas es una opción sin resultados reales

 

El país vive en negación. Quienes ejercen el poder político se empeñan en desconocer u obviar, la realidad que se vive, siente y padece en la calle. Muchos dirigentes de la llamada oposición política también niegan esas verdades, o pretenden encausarla hacia un objetivo personalísimo vinculado con el asunto electoral que es coyuntura y no estructura nacional.

 

La gente, el ciudadano, mucho más cercano a lo que de verdad ocurre; también se empeña en negar lo evidente. La angustia, la incertidumbre y el desasosiego que lo acompañan son señales inequívocas de lo que el inconsciente colectivo sabe, pero que la razón obtusa insiste en negar.

 

Todos sabemos lo que ha de venir. Quienes pasan horas y horas en una cola a la espera de que algo llegue, saben lo que va a pasar. Quienes dicen dirigir este desaguisado, saben lo que viene -tanto que se dan el tupé de recibir poderes especiales y anunciar medidas para enero, cuando el festín electoral, la borrachera consumista y la tregua navideña hayan pasado-. Quienes se proclaman alternativa, también lo saben.

 

Negar, con acciones u omisiones lo que nos espera no va a detener el desenlace. El caos y la anarquía, disfrazados de medidas estremecedoras, no son más que el preludio de una realidad incontestable que puede traducirse en el fracaso estrepitoso (TV plasma mediante) de un modelo comunista sin bases conceptuales con arraigo en la gente, y una necesidad abiertamente difundida de mostrar a un autoritas inexistente; apalancado solo en la fuerza de la represión; que no es otra cosa que una variable -cuando se está en el poder- del miedo.

 

Hoy es un buen día para asomarse a la realidad y dejar de vivir en la negación.

 

 

 

 
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