¡Y DALE CON LAS PROMESAS!

Américo Martín

Américo Martín

DESDE LA CIMA DEL ÁVILA 
Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin 

I

 

Acabo de escuchar al sudoroso presidente Maduro prometiendo que próximamente creará una universidad de Ciencias de la Salud. Le ha encasquetado el nombre de Salvador Allende, quien, como se sabe, era médico cirujano. El propósito será muy loable, sin duda, dado el trágico estado en que se encuentra la salud de Venezuela, pero por si acaso y hasta nuevo aviso no será especialmente recomendable ponerse en manos de los egresados de esa eventual Universidad, si es que llega a funcionar algún día. En todo caso, por el porvenir profesional de los futuros compatriotas egresados como por la extrema necesidad que el país tiene de nuevos profesionales de la salud, hago manifiesto mi deseo de estar equivocado.

 

347 maduro-venezuelaEn principio se trata de una institución útil. Lo que no se entiende es por qué en lugar de destinar recursos a las probadas universidades nacionales del país, cuya reputación es aceptada y reconocida dentro y fuera de Venezuela, se gasten en nuevos ensayos preparados en el marco de exigencias tan lamentables como las que se están aplicando en las universidades bolivarianas. A partir de esas instituciones el régimen quiere competir con y sustituir las que funcionan bien y podrían hacerlo mucho mejor si contaran con la ayuda que en forma perversa se les regatea.

 

Por supuesto, los resultados de los institutos fundados por el gobierno son deplorables. Parece que no hay un solo funcionario público o dirigente del PSUV dispuesto a poner su salud en manos de esos futuros profesionales, hijos de la revolución. Los líderes socialistas desertan igualmente de la obligación de  enviar sus hijos a las escuelas bolivarianas, tan pomposamente creadas  como despampanantemente  fracasadas.

 

II

 

Cuando esta edición de ABC de la Semana comience su recorrido estaremos a escasos diez días de las elecciones municipales. Podemos preguntarnos: ¿por qué elecciones presidenciales como las que se acaban de celebrar en Chile y Honduras no despiertan tanta ansiedad como los humildes comicios municipales de Venezuela?

 

La deslumbrante estabilidad de Chile, su sostenido desarrollo económico y el porvenir que le abren su política y proyectos como la alianza del Pacífico, han colocado al país austral en un lugar ejemplar de Latinoamérica. Una elección presidencial en la tierra de O´Higgins y San Martín siempre será motivo de atención y análisis aunque se sepa que el rumbo trazado se mantendrá básicamente, pese a la alternabilidad que pueda producirse. La próxima presidenta, Michelle Bachelet, ya gobernó y lo hizo en el cauce probado y esperado. Por eso, porque no se esperan sustanciales alteraciones del ambiente, las presidenciales de Chile no provocaron notables expectativas en el mundo.

 

El caso de Honduras es distinto, hasta cierto punto. La tendencia zelayista está simbióticamente unida a Chávez, Maduro, la Alba y la constituyente, y como de ganar Castro, esposa del hombre del sombrero tejano, podría esperarse un viraje de Honduras hacia la Alba y demás zarandajas irrisoriamente revolucionarias, había un interés mayor en las elecciones hondureñas del pasado domingo. Pero aunque tenía opción, Xiomara Castro no parecía destinada a vencer y si lo hubiera logrado tendría una escasa minoría parlamentaria y las dos terceras partes del país en contra. Por otra parte, carece ese país de recursos económicos, políticos y militares como para imprimir virajes de cualquier tipo en la Región.

 

III

En cambio, Venezuela vuelve a colocarse en el centro de la atención nacional e internacional, aunque en puridad la suerte del poder nacional no se juega en el nivel municipal. El punto es que la vocación totalitaria del sedicente gobierno revolucionario se ha acentuado en forma visible. Se acumulan todos los elementos que configuran los regímenes militaristas, autocráticos, sistemáticamente violadores de la Constitución y las Leyes. Se aprecia cómo el régimen se defiende reduciendo los espacios de autonomía, libertad o simple crítica. Los medios y periodistas nunca habían sido tan maltratados, las Universidades, la clase obrera, los estudiantes, los empresarios, los pobladores de las ciudades castigadas por la decadencia de los servicios y la inflación disparada como misil. Todo en dramática sociedad con el desabastecimiento, los despidos, la desinversión y la macabra inseguridad hirviendo a través de los tormentosos crímenes callejeros.

347 Votar maquina cneLas municipales vienen a ser entonces un punto de escape bajo el vendaval, una fecha fija para revelar verdades, cuyas consecuencias pueden acelerar un cambio radical en la relación de fuerzas. No importa que se trate de alcaldías y no de gobernadores, diputados o presidente. Lo que importa es la fotografía. Se medirán el enraizamiento de la oposición y su extensión hacia todos los rincones, así como el posible retroceso de la fuerza gubernamental. Se calibrará el efecto de la brutal política represiva y la idoneidad de la resistencia democrática para conjurarla. Y, dada la extendida práctica de la mentira oficial o institucionalizada, y las bravuconadas del régimen asociadas al escarnio contra los líderes que piensan distinto, los números –pese al ventajismo, a las manipulaciones fraudulentas y al control avasallante del arbitraje electoral- deberán tener un profundo efecto residual y serán por eso comentados ampliamente por los medios del continente y de buena parte de Europa.

¿Cómo reaccionaría la cúpula del poder ante un triunfo de la oposición o un fuerte retroceso del gobierno?

Caben dos posibilidades: 1) escalar el conflicto mediante nuevas vueltas a la manivela represiva. 2) abrirle campo al diálogo para normalizar las relaciones internas y preparar la ruta hacia cambios democráticos sustanciales.

Los atolondrados usarán la primera, los sensatos la segunda. Será la eterna pugna entre el conflicto y el consenso. 

 
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