DERECHO TORCIDO

Américo Martín

Américo Martín

Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 

 


El poder debe estar
institucionalizado y no personalizado, vale decir, debe recaer en instituciones jurídico-políticas y no en autoridades específicas, las cuales tienen temporalmente el poder en sus manos mientras revisten su cargo
Del concepto de estado de derecho

I

 

05 Maduro lampara apagonDisparar primero, averiguar después. ¿No ha sido  esa la doctrina impuesta a mazazos por la sedicente revolución bolivariana?

 

Los oídos de los venezolanos se han ido habituando a  las prédicas absolutistas del actual gobierno contra las reglas de derecho consagradas por la civilización desde el siglo XVIII. ¡Y mire que estamos en el XXI, centuria y media después! No se necesita ser jurista para comprender cuán viciadas son las prácticas de los pomposos revolucionarios de hoy. Cualquiera sabe hoy, por ejemplo, que quien acusa tiene la obligación de probar el delito o falta del supuesto agresor.

 

O el principio de legalidad, según el cual todos, absolutamente todos, desde el presidente de la república hasta el más humilde y desprovisto de los venezolanos están sometidos a y responden ante la ley. La generalidad comprende que uno va preso si en debido proceso se prueba que cometió un crimen. Cuando el presidente Pérez fue enjuiciado por ayudar al gobierno democrático de Chamorro, hasta los que no estaban de acuerdo aceptaron que es perfectamente legítimo procesar a cualquiera que incurra en el hecho punible. Sea presidente, soldado, rico o pobre.

 

Pero las sentencias condenatorias no solo dependen de que alguien acuse, por mucha baba rabiosa que excrete. El acusado tiene el derecho de defenderse a lo largo de todo el proceso judicial. Es un derecho humano. Es el límite que separa a un demócrata de un autócrata, a un gobernante civilizado de un dictador. Si no se permite la defensa y no hay un tribunal independiente, la acusación será una infame calumnia. Todo esto debería considerarse un lugar común, de no ser porque la transgresión de esos principios universales sea, para desgracia inmerecida de Venezuela, lo que se ha convertido en el verdadero lugar común.

 

II

 

Traigo este problema a colación asombrado por el infundio venenoso que la troika Maduro, Cabello y Jesse lanza contra los líderes de la oposición a propósito del monstruoso apagón del lunes. Sin contar ni siquiera con un informe preliminar de las causas del siniestro, sin recurrir al debido proceso armado de acusaciones fundamentadas en pruebas y derecho a la defensa, definen que lo ocurrido es un sabotaje y sus culpables son los nombres que les sirven de comodín para justificar su hilera interminable de disparates. El país se va al sepulcro sin un diálogo que permita intercambiar criterios en busca de la verdad, y un debido proceso para establecer responsabilidades. Lo cruel es que hace rato habían militarizado el Servicio Eléctrico Nacional supuestamente para evitar saboteos. ¿Acaso serían los militares los culpables del que ahora denuncian? Cuidado Maduro.

 

Aterrados por la cercanía de las elecciones balbucean  infundios. Han agotado el repertorio de las excusas y para no tener que admitir lo ineptos que son en el manejo de la gestión pública y de cada uno de los servicios públicos, recaen obsesivamente en la zarandaja del sabotaje.

 

¡Vamos señores! Ustedes sencillamente no pueden con el gobierno. No saben qué hacer. No entienden nada. Tapan un error con otro aún más grave. Y el resultado es que han llevado a Venezuela a una crisis de una hondura tal que no admite comparaciones con el peor de los gobiernos del pasado. Han dispuesto de 15 años (tres períodos de los antiguos) y de más de un millón de millones de dólares. ¿Y cuál es el resultado que ofrecen? Un desastre, sin moral, sin dignidad, sin esperanzas. Cada vez se entiende mejor que un cambio hacia la vida, la democracia, el progreso social, mejores rangos de vida para todos, pasa por la salida de ustedes del poder. ¡Y tienen suerte! Los líderes opositores, tan perseguidos por sus cuadrillas, postulan salidas democráticas y constitucionales; es decir: son diametralmente distintos. Ustedes han legalizado la mentira y la acusación sin pruebas. Disparan primero y averiguan después, si es que averiguan.

 

III

 

Podemos preguntarnos ¿por qué? ¿Por qué proceden contra las reglas civilizadas, las que tras enconadas luchas y profundas reflexiones se dio el mundo para librarse de las monarquías absolutas? Respuesta sencilla: tienen ustedes vocación totalitaria. Cual monarcas absolutos se colocan contra y sobre la ley. Pervierten las instituciones porque no saben mandar con ellas.

 

Pero hay motivos más inmediatos. Están embarcados en una caótica borrachera demagógica para ver si salen bien librados el 8D, así el país quede convertido en escombros. A ustedes sólo les importa regodearse en el poder aunque se hundan los venezolanos.

 

Y resulta que a tan pocos días revienta el apagón en 15 estados, prueba de que siguen sin resolver la crisis de los servicios de incidencia social. Como no pueden con eso, fabrican calumniosas acusaciones contra sus recrecidos adversarios electorales.

 

Está envuelto el buen Jesse. Entró al cargo con aspavientos sobranceros.  Venía a resolver el vía crucis de quienes le antecedieron. Prometió, no sin solemnidad, que en solo 100 días despacharía el asunto, hecho lo cual quién sabe cuál sería su premio. ¿Fallecido el caudillo sería impensable que el anhelado trono….?

 

Bueno, la historia es archiconocida. Pasaron los cien días. Alegó que tal lapso sería para echar los cimientos. Y ahora presenciamos la tragedia. Cimientos y apagones  le caen encima al pobre hombre.

 

Te entendemos, amigo, pero hazle un favor a tu país: renuncia. Por lo menos tú.

 

 

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