ENFRENTAMIENTOS EN EL PACÍFICO

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

 

Un tanteo chino para saber hasta qué punto Estados Unidos estaría dispuesto a defender a sus aliados del Pacífico, evidencia que vivimos en un mundo lleno de peligros, capaces de estallar en cualquier momento.

 

Un nuevo teatro de enfrentamientos se ha sumado al ya complejo escenario mundial, esta vez en el mar de China Oriental. Romper la frontera estratégica formada por el archipiélago que la rodea –suerte de valla que contraría sus ambiciones hegemónicas-, incita China a forjar el contexto que le permitiese atravesarla e imponerse frente a los países limítrofes aliados de EE.UU., en particular el Japón.

 

John Kerry

John Kerry

La declaración unilateral de China al declarar “zona de identificación de defensa aérea” sobre las islas Senkaku, en Japón, y Diaoyu en China, -islas anexadas por el Japón en 1895 y hasta recientemente, no revindicadas por ningún país-, entró en vigor el pasado sábado 23, creando de hecho, una peligrosa zona de conflicto. Las fuerzas aéreas del ejército Popular de Liberación anunciaron esa misma tarde, que ya habían efectuado su primer patrullaje regular.

 

No tardó Washington en reaccionar por la vía diplomática, mediante un comunicado de su secretario de Estado John Kerry, emitido desde Ginebra, donde se encontraba atendiendo las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. Estados unidos se siente “profundamente inquieto”, declaró, “La decisión unilateral constituye un intento de modificar el status quo en el mar de China oriental. Una escalada que va a fomentar las tensiones en la región y crear el riesgo de un incidente”, declara en un comunicado. El tono, a la vez solemne y firme del vocero norteamericano, demuestra que Washington percibe la gravedad de la situación. De allí prosigue y el inusualmente largo comunicado, en un tono casi pedagógico, pone en guardia a China acerca del significado altamente negativo de su decisión: “La libertad de sobrevolar y otras reglas internacionales sobre el uso del espacio aéreo y marítimo son indispensables a la prosperidad, estabilidad y seguridad en el Pacífico. Pedimos con insistencia a China no poner en ejecución su amenaza de tomar medidas contra los aviones que no se identifiquen o que no obedezcan a órdenes emanadas de Pekín. Exhortamos a China de observar prudencia y control, y nosotros consultaremos al Japón y a las otras partes afectadas en la región”, sobre el caso de la nueva zona de defensa aérea china.

 

Japón reaccionó también alertando a China contra lo que significa “una escalada” de tensiones en relación al archipiélago, considerando la situación de “muy peligrosa”. Para significar el riesgo que implica la decisión china, las autoridades japonesas anunciaron que tenían listos aviones de caza para interceptar dos aviones de vigilancia chinos que se aproximaba a las islas en litigio.

 

348 infografia islasLa firmeza demostrada por los diferentes actores, no descarta la posibilidad de un estallido.

 

Por su lado, las autoridades chinas indicaron en un comunicado, que esta nueva zona se acompaña de reglas que deberán ser observadas por todos los aviones que la sobrevuelan, so pena de intervención de sus fuerzas armadas. Las aeronaves deberán presentar un plan de vuelo preciso, demostrar claramente su nacionalidad, y mantener en permanencia las comunicaciones por radio con el fin de “responder de manera rápida y apropiada a los pedidos de identificación” de las autoridades chinas.

 

Washington no se hizo esperar. El martes 26 de noviembre, dos bombarderos americanos B-52, penetraron en la zona de controversia de defensa aérea decretada por China, sin haber presentado un plan de vuelo previo, como lo exigen las autoridades chinas. La misión de los americanos se desarrolló “sin incidente”, según declaraciones del coronel Steve Warren, portavoz del Pentágono. Los dos aviones permanecieron “menos de una hora” en la “zona aérea de identificación” decretada por Pekín, que Washington considera “incendiaria”.

 

Los aviones americanos iban desarmados, despegaron de la isla de Guam, realizaron sus maniobras y regresaron a Guam, un territorio ocupado por EE.UU.

 

Detrás de las reivindicaciones de soberanía por parte de China ante Japón, cabe preguntarse si su móvil no es el de poner a prueba la disposición de EE.UU., además de medir su reacción y su voluntad demostrada por Washington en los últimos tiempos, de involucrarse en nuevos conflictos armados.

 

El hecho de que Washington no se involucre en conflictos menores, no debe confundirse con su  disposición de intervenir para neutralizar acciones de su verdadero rival. El despliegue armamentista de EE.UU. en la zona limítrofe con China demuestra que su no involucramiento en otras situaciones significa en la práctica, reservar fuerzas y medios para el posible y verdadero conflicto que deberá algún día enfrentar. Por el momento, la estrategia militar de EE.UU. en la zona, parece destinada a contener el poderío militar chino y su voluntad de expansión.

 

348 islas de conflicto japon-chinaPese a que las cuestiones de soberanía no son negociables y que la voluntad de hacerse con un enorme territorio marítimo, ignorando no sólo al Japón, sino también a Filipinas, Vietnam, Malasia e Indonesia es un aliciente, la carrera armamentista de China y el enorme presupuesto destinado a la defensa armada, evidencian que el verdadero objetivo, el móvil del gobierno chino es provocar el desgaste de las fuerzas aéreas y navales de EE.UU. presentes en una zona que ese inmenso país considera que le pertenece por derecho.

 

Se percibe en todos los lugares del planeta una tendencia a la acción bélica. Todo converge hacia ello. La manera de deslindar el poder en un mundo globalizado, se viste de ropajes diferentes: conflicto entre tendencia religiosas, nacionalismos regionales, enfrentamientos territoriales, pero en el fondo, se trata de una voluntad de controlar regiones con el objeto de conformar nuevos bloques geo-políticos.

 

En el caso planteado por China ¿Con qué instrumentos de contención se cuenta para el manejo de un conflicto de semejante envergadura? Esa es la verdadera pregunta que podemos hacernos, en caso de que los hechos que acontecen en la zona del Pacífico desemboquen en una verdadera crisis.

 

 

 
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