Lo sensato es entenderse

editorial349

GERARDO SEMPRÚN – 

¿Quién ganó las elecciones municipales del domingo? Si nos guiamos por el astuto boletín del inefable CNE, Maduro y los suyos “barrieron”. Se esmeró la señora Lucena en presentar resultados “irreversibles” en lugares del gobierno con el fin de abultar números y municipios del rojo partido. El procedimiento cumplió su efecto. Puede leerse, por ejemplo, en El Nuevo Herald, que “Maduro se salió con la suya”. El periodismo es generalmente así. Por eso muchas veces se equivoca. Afortunadamente, con la misma rapidez rectifica, como sin duda ocurrirá cuando las cifras sean analizadas con cuidado.

No obstante, si bien en su oscuro laboratorio el presidente Maduro se sentirá apesadumbrado y algo asustado porque la estructura municipal se le desmejoró frente a las turbulencias económico-sociales que vive la población, tampoco es como para que la MUD arroje el sombrero al aire. Esperaba avances más importantes después de los desaciertos del presidente. Pero equivocó la estrategia. Al convertir 335 contiendas municipales en una sola contienda nacional, le colocó al gobierno en bandeja de plata la oportunidad de avivar la polarización. El impacto político nacional de los últimos exabruptos de Maduro detuvieron su continua caída, distrayendo al elector de sus problemas reales, y permitieron, con buena ayuda del árbitro -hay que decirlo- sobrepasar la tarea lo suficiente como para –forzando los términos- proclamarse “ganador”.

Lo cierto es que Maduro perdió buen terreno, aun preservando la mayoría de los municipios, y Capriles-MUD lo ganó, pero no en la medida esperada. No obtuvo Maracay después del bárbaro atropello contra Mardo, ni Barcelona, ni Ciudad Guayana, pese a tantos abusos contra los trabajadores y tan deplorable la situación a la que el gobierno ha llevado las empresas del Estado, antiguos emblemas de Venezuela.

Pero el Gobierno no pudo con Ledezma en Caracas. Perdió limpiamente en Sucre y en la populosa Petare, lo que le dio a Ocaríz mayoría calificada en el Concejo Municipal. El “Potro” resultó serlo más de asno que de caballo.

Y la dolorosa pérdida de Maracaibo para el gobierno. Arias Cárdenas no puedo doblegar a Evelyng y encima de eso, Maduro y Adam debieron llorar la caída de Barinas, tierra sagrada del caudillo.

El PSUV ganó 15 capitales y la MUD 9 pero entre ellas las más importantes y pobladas. La mayoría de los municipios rurales depende del poder central y por ende su voto se anticipaba favorable a éste, menos por devoción, más por necesidad y miedo. Y no obstante, el PSUV perdió 44 alcaldías y la MUD sumó 26 a las 50 que tenía.

Vitales municipios fronterizos, algunos, como Guasdualito dominados por las guerrillas colombianas, son ahora de la oposición.

¿Qué recomendarle humildemente a las dos partes a la luz de resultados tan agridulces? Sólo esto: si no es posible romper la bipolaridad no cabe entredevorarse. Las elecciones no cambiaron las dramáticas realidades nacionales. Seguimos al borde del abismo. Lo sensato es entenderse a ver si la tragedia que se cierne sobre nuestro atormentado país pueda ser conjurada. Vielma Mora, Ledezma y Capriles lo acaban de reconocer, pero no es cosa de palabras sino de hechos, dicho sea para el consumo de los amargos fundamentalistas de ambos lados.

 

 

 

 

 
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