La piel, según pasan los años

351 vejezSilvina Zeitune

A partir de los 60 años, la piel suele sufrir sequedad cutánea y una menor densidad en la superficie visible. Cómo brindarle vitalidad, salud, belleza y confort.

Para retardar el envejecimiento cutáneo, cuidados dermocosméticos con fuerte poder nutritivo e hidratante. 

Con el tiempo, la síntesis de los componentes esenciales de la piel se hace más lenta. La piel se adelgaza, se vuelve más seca, más frágil y se “arruga” fácilmente.

El envejecimiento cutáneo es inevitable resultado de dos procesos que se acumulan: disminución del metabolismo celular y la aceleración de la degradación de los componentes esenciales de la piel, en particular bajo la acción de la radiación solar.

En mujeres de 60 años o más, la disminución de la síntesis de lípidos dará clínicamente como resultado una mayor sequedad cutánea y la sensación de pérdida de confort en la piel. A nivel del tejido de sostén dérmico, la pérdida de fibras y ácido hialurónico resulta progresivamente en una menor densidad en la superficie visible.

En el rostro, los efectos más visibles son el relajamiento y el hundimiento de ciertas zonas y una sequedad que inducirán a una demanda de cuidados dermocosméticos con fuerte poder nutritivo e hidratante.

En el cuerpo, es la sequedad la que predomina, en ocasiones intensa y generadora de prurito que requiere de la utilización regular de productos emolientes.

En los antebrazos, las piernas y el escote se observa un afinamiento de la piel que puede generar, con el paso del tiempo, una gran fragilidad cutánea que se identifica bajo el término de dermatoporosis.

Más allá de las problemáticas puramente estéticas, lo cierto es que se trata de una “insuficiencia cutánea” que progresivamente se instalará, y que habrá que retardar.

¿Pieles secas o deshidratadas?

La sequedad de la piel es el resultado de la falta sebo, y presenta como rasgos característicos una deficiencia del film hidrolipidico, una mala cohesión de la capa córnea y por consiguiente un aumento de la pérdida de agua: deshidratación. Por el contrario, una piel deshidratada es aquella a la que le falta agua.

La piel seca puede ser constitucional o adquirida. Existen diversos factores que la generan: las condiciones climáticas (excesivo frío o calor de calefacción), los tratamientos (corticoides, lociones con alcohol), cosméticos mal adaptados, el agua dura, edad y menopausia.

Para distinguir una piel seca de una deshidratada basta con determinar algunos aspectos visibles. La piel seca presenta tirantez  en el conjunto de la cara y falta de confort permanente desde la mañana. La piel deshidratada presenta una tirantez localizada, puntual y aparece a lo largo del día. De este modo, las pieles secas exigen una atención específica durante todo el año.

351 Piel MujerBuenos hábitos

Es importante tener en cuenta algunos detalles para el cuidado de las pieles sensibles maduras. A la hora de recomendar una buena limpieza para eliminar impurezas, células muertas, restos de maquillaje, y preparar la piel para aplicar los cuidados, es importante lograrlo sin destruir el manto protector de la misma. En una piel sensible debemos evitar los jabones y utilizar tensioactivos, que limpian sin agredir.

Una buena elección para los que eligen cuidados sin agua es una leche desmaquillante que respete la piel aportándole lo que le falta, a la vez que limpie en profundidad. Podemos complementar el cuidado con un tónico suavizante protector y humectante para mantener la hidratación, evitando siempre aquellos que contienen alcohol.

Tips

  • Para desmaquillar los ojos y no “arrugar” los párpados, ser recomienda aplicar el algodón impregnado con un desmaquillante suave sobre los párpados, esperar 3 segundos y alisar de abajo a arriba, terminar de arriba a abajo.

  • Para proteger la piel, como tratamiento debemos recomendar por la mañana una crema nutri-redensificante con acciones precisas que permita devolver, día tras día, la densidad, vitalidad y confort a la piel y luchar contra el relajamiento cutáneo. Por la noche añadir una crema nutritiva que compense de manera profunda la sequedad y que reestructure la barrera cutánea.

  • Como complemento de todo tratamiento es ideal el uso de agua termal que posea características especialmente adaptadas al la piel como: un PH próximo a la neutralidad, pureza bacteriológica y estabilidad en los contenidos de Silicatos, bicarbonatos (calcio, magnesio) y oligoelementos.

  • Recordar siempre que el cuidado de la piel es diario y que una protección solar es indispensable. Siempre es conveniente utilizar cremas solares de índice alto (50+); no se necesita estar en una playa para sufrir los daños del sol, hay que pensar en protegerse todo el año, porque incluso en días nublados, los rayos UV atraviesan las nubes aunque no se sienta calor.

* La autora es farmacéutica y gerente de Marca Avene en Laboratorios Pierre Fabre Dermocosmétique.

 

 
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