Más ministros que arroz

Gerardo Fernández

Gerardo Fernández

Gerardo Fernández 
gfernandez@cjlegal.net

 

La creación de despachos es improvisada, sin planificación y sin presupuestos aprobados 

Tenemos la firme determinación de reducir el número de ministerios, con 11, 12 ministerios máximo, yo aspiro gobernar de manera eficiente a Venezuela”, afirmaba Hugo Chávez el 8 de diciembre de 1998, dos días después de ser electo presidente de la República. Hoy el Gobierno tiene 30 ministerios, 6 ministros de Estado y 111 viceministros.

El Gobierno dio a conocer la nueva organización ministerial, aumentando considerablemente el número de viceministros que tendrá cada uno de los ya numerosos ministerios. Viceministerios con los nombres más rimbombantes y cursis que ustedes se pueden imaginar, ideologizando cualquier denominación y competencias. Hay Viceministro “para la suprema felicidad del pueblo” e, inclusive, uno o una “de agua”.

La burocracia y centralismo exacerbado. Un hipertrofiado gobierno nacional que pretende centralizar, controlar y asumir las funciones que por naturaleza le son propias y las que han ido arrebatando a los municipios, a los gobiernos estadales y al sector privado.

Pareciera que la ineficiencia y la corrupción son directamente proporcionales al número de despachos ministeriales. Mientras más se crean, más ineficiente y corrupto es el Gobierno. Los ministros y viceministros son totalmente desconocidos y los que no lo son, es porque han rotado de los ministerios de la Secretaría, al de Educación y el de Educación al de Industrias y de Industrias al de Infraestructura y/o viceversa. No es requisito que los ministros sean especialistas en el área de la competencia del Ministerio. Se aplica la política del como “va viniendo vamos viendo” y “se aprenderá en el camino”; de esta forma tenemos 15 años de error y ensayo, para caer en el error nuevamente. Pasan y se rotan ministros de una manera insólita. Se incrementa la burocracia sin aportar soluciones concretas. Grave, cada vez son más los militares al frente de los despachos, siendo creciente el militarismo.

La creación de despachos, por lo demás, es improvisada, sin planificación y sin presupuestos aprobados. Se derrochan recursos y esfuerzos. Parece que se crean despachos para demostrar preocupación sobre el tema del que no se han ocupado en quince años, y el cual nunca tendrá solución con ellos en el Gobierno. Muy lejos de resolver los problemas, lo que hacen es agravarlos.

 

 

 

 
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