Sueño inducido

Juan C. Sosa Azpúrua
@jcsosazpurua

 

Empezamos el año con una Venezuela evaporada, donde las variables para los análisis de la realidad lucen agotadas y redundantes.

Las advertencias no tienen cabida porque lo que quisimos evitar se ha materializado. Lo más preocupante es que el sector político no cuenta con una oposición capaz de diseñar estrategias eficaces para confrontar el secuestro del país por parte de la dictadura cubana.

Ya no quedan dudas al respecto, tenemos que aceptar lo inaceptable, observar impávidos el cómo la dirigencia partidista se resignó a interpretar un rol mendicante en un escenario que viola todas las premisas que constituyen una sociedad libre.

Los famosos espacios son las concesiones dictatoriales que permiten crear ilusiones digeribles para aquellos que desean seguir creyendo que viven en una civilización moderna, con símbolos asociados a los valores occidentales.

Estos espacios son una suerte de sueño inducido, donde el comunismo no se manifiesta en su justa dimensión, se disfraza para hacerlo tolerable, mientras en la realidad la esclavitud sigue consolidándose a paso de vencedores.

 

Asegurar el éxito

 

Al tenor de las acciones y declaraciones, se deduce que en abril pasado se habló de fraude sencillamente para permitir la sobrevivencia política de quien lo denunció, para dejarlo como líder de una oposición controlada por el régimen, y así asegurar absolutamente el éxito de la “revolución”.

Lamentablemente, la nación pensante también pareciera haber claudicado. Las lecturas se realizan dentro del sueño inducido, interpretando solamente los sucesos que ocurren dentro de esa ilusión onírica.

Pocos se atreven a denunciar la realidad, aunque no sé si a estas alturas los demás no es que no se atrevan sino que no comprenden, pero el resultado es desolador. ¿Surgirá algo nuevo? Ustedes dirán.

 

 

 

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