Entre radicales y moderados

Fernando Ochoa Antich

Fernando Ochoa Antich

Fernando Ochoa Antich
fochoaantich@gmail.com

 

Esa es la actual realidad de la oposición democrática al régimen de Maduro. Dos grupos, en una misma alianza política, con posiciones ideológicas, estrategias y tácticas,  totalmente diferentes

 

Esto ocurre, a mi criterio,  por un error de apreciación. La Mesa de la Unidad se creó para enfrentar un momento electoral determinado: las elecciones presidenciales de octubre y abril y las recientes elecciones municipales. A su debido tiempo, se seleccionó la candidatura presidencial y los candidatos a las diferentes alcaldías mediante unas elecciones primarias realmente exitosas. Estoy convencido, que la Mesa de la Unidad cumplió cabalmente su cometido y, con aciertos y errores, logró enfrentar, con relativo éxito, la maquinaria y los abusos de poder del chavismo. Equivocadamente, su liderazgo sobre la oposición se ha prolongado en el tiempo.

Serrucho Mesa Unidad MUDLa prolongación de ese liderazgo en el tiempo ha sido la causa de la división entre radicales y moderados. Hay que entender que es imposible mantener una alianza, para el debate político diario, constituida por partidos políticos, con ideología e intereses diferentes, al superarse el motivo que produjo el acuerdo. Eso también ocurre con el liderazgo de Henrique Capriles. Obtuvo la candidatura presidencial, en buena lid, en las elecciones primarias para representar a la oposición en las elecciones de octubre de 2012. La muerte de Hugo Chávez obligó a organizar unas nuevas elecciones que se desarrollaron en el mes de abril de 2013. De manera acertada la MUD respetó el liderazgo de Capriles, quien obtuvo un excelente resultado frente a Nicolás Maduro, aun en medio de los abusos de poder y las  triquiñuelas del chavismo.

De ninguna manera estoy cuestionando el liderazgo de la MUD, el cual debe preservarse en espera de nuevas circunstancias electorales. En su lugar, deben de actuar los partidos políticos, a quienes les corresponde establecer sus particulares estrategias para fortalecer su presencia nacional y hacer crecer su militancia, desarrollando su propia política de oposición. De esta forma, cada uno de los partidos políticos será responsable de su actuación, superándose parte importante del problema actual que surge al no tener la misma visión de lo que debe hacerse para enfrentar el gobierno de Nicolás Maduro. Es posible, que algunas organizaciones políticas busquen establecer alianzas como consecuencia a su cercanía ideológica y a su coincidencia en las estrategias y tácticas a aplicar para combatir el régimen chavista.

Surgirán algunas circunstancias particulares que obligarán a la Mesa de la Unidad a intervenir en el debate político. Deberá hacerlo tratando de alcanzar el necesario consenso antes de hacer pública su posición.  Esas intervenciones deben ser muy limitadas y solo ocurrir en hechos de gran trascendencia. Esta manera de actuar evitaría que surgieran posiciones contrapuestas dentro de la Mesa de la Unidad. Al acercarse un nuevo  proceso electoral será necesario escoger los distintos candidatos utilizando el procedimiento de las elecciones primarias u otro que definan los distintos partidos políticos. Creo que para esta posición de segunda línea debe continuar la misma dirección de la MUD. Al acercarse las elecciones se deberán elegir nuevas autoridades o ratificar las actuales, pero mediante una amplia consulta popular…

Así también debe ocurrir con el liderazgo de Capriles. De continuar siendo el centro de la oposición, sufriría un proceso de desgaste por verse sometido a un permanente debate. Su figura tiene una importante aceptación en la opinión pública. Ese prestigio es un capital político que debe protegerse para ser utilizado en su debida oportunidad. Si la candidatura presidencial de Capriles es ratificada,  mediante una consulta popular, volverá a ejercer el liderazgo de la oposición. Mientras tanto debe dedicarse, con gran ahínco, a realizar una trascendente labor en la gobernación de Miranda y fortalecer su liderazgo en Primero Justicia. Venezuela vive una gran incertidumbre. Nadie puede saber cómo se desenvolverán los hechos, pero hay que entender que el régimen enfrenta una profunda crisis, en todos los órdenes, muy difícil de superar.

 

 
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