Perdóneme, Sr. malandro

 

Andrés Schmucke

Andrés Schmucke

Andrés F. Schmucke G.
andyfsg@hotmail.com
@andy_schmucke 

 

El miércoles en Ocumare del Tuy se vivió algo realmente asombroso. Toda actividad estuvo paralizada por más de cinco horas debido a una protesta de motorizados que reclamaban justicia en las calles, debido a que el CICPC abatió a tres miembros de una banda delictiva dedicada al robo, secuestro y homicidio

Sí, usted leyó correctamente este primer párrafo.

Este es el mundo al revés y discúlpeme usted, señor malandro, por la pérdida de sus colegas; discúlpeme usted, señor malandro, por quedarme en mi casa todas las noches y fiestas de guardar para que usted no me robe, me secuestre o me mate; discúlpeme usted, señor malandro, por quererme ir de este país y dejárselo a usted en bandeja de plata.

¿Los malandros tienen más derechos que los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Un asesino, violador y/o secuestrador, merece que tranquen las calles y paralicen un pueblo por más de cinco horas para que se le haga justicia? ¿Los pocos policías que sí hacen su trabajo, dejarán de hacer su trabajo para evitar las protestas malandrísticas? Tantas preguntas, ¿quién tiene las respuestas?

¿Ya no es suficiente con que los malandros prácticamente rijan nuestras vidas, para que ahora también, en un caso de una ironía sin precedentes, salgan a protestar exigiendo justicia? ¿Se imaginan que el Gobierno haga justicia por esos malandros? Bueno, vamos, tampoco sería nada descabellado.

Próximamente, los malandros tendrán voceros que declaren a los medios de comunicación, que aún quedan, donde justifiquen sus fechorías y también mandarán notas de prensa. Tendrán Community Managers para activarse en las redes sociales y tendrán hasta un ministerio. La cultura del malandraje nos está penetrando fuertemente y no tenemos cómo escapar de ella.

 

 

 
Andrés F. Schmucke G.Andrés F. Schmucke G.

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