DOS MANOS Y UNA SOLA MELODÍA

Américo Martín

Américo Martín

Desde La Cima del Ávila
Américo Martín 
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 

 

  1. Cuando se le carga la mano a la MUD reprochándole que solo sabe dirigir elecciones se pasa por alto que ese organismo fue diseñado exactamente para eso, para dirigir elecciones y esmerarse en encontrar la manera de resolver la cuadratura del círculo: unión de las corrientes opositoras para impedir que las  triturara la máquina ventajista de un gobierno inescrupuloso. Lo interesante, lo positivo, es que esas corrientes divergen en muchas cosas y coinciden en otras, sobre todo en la necesidad de derrotar el modelo autocrático que les impide seguir compitiendo sin terminar presos. Desplazar el obstáculo que no les permite ser diferentes en paz.

  2. Y eso no puede lograrse sin derrotar al gobierno y restablecer el libre juego de opiniones en la democracia. El pluralismo es la fuerza, no la debilidad del movimiento democrático si enfatiza lo que une a lo que separa. 

  3. 17 Piano“Pero ellos hablan una sola voz y las nuestras son muchas”. Precisamente por eso perderán. El país es plural, no monocorde. Muchas voces recogen la variedad en el marco de la unidad. Una sola, estrangula la diversidad. La forzada unidad oficialista está mostrando las costuras al contacto con las candentes realidades de hoy.

  4. Sin embargo, pasadas las elecciones y a sabiendas de que no habrá otras sino en dos años, la MUD como tal no está habilitada para dirigir el hervidero económico-social que calienta las impaciencias de los venezolanos. Su actual estructura es poco ágil. Reprocharle que se ocupe de elecciones, es como molestarse porque Miguel Cabrera no sea dirigente político o porque María Corina no juegue beisbol. El potro Álvarez demuestra lo malo que es eso.

  5. Pero ahora es distinto. No hay elecciones y se extienden por el país, con la bandera de la paz, infinidad de protestas legítimas, legales. Con más razón lo seguirán haciendo a lo largo de 2014, un año crítico como pocos en el largo pasado. Eso hace obligante la reformulación de la alternativa democrática, lo que a su vez pasa por preguntarse cómo ejercer funciones de dirección preservando la carísima unidad. El ambiente es un reto a la inteligencia, con sus liderazgos múltiples, vinculados orgánicamente a cada uno de los sectores que reclaman con los puños en alto la satisfacción de sus necesidades. Esa es la materia candente  a ser resuelta y lo mejor es que aparecen personalidades en competencia legítima. ¡Así es la democracia! Algunos se angustian pero por Dios qué malo va a ser eso. Para decirlo como Mao Zedong después de su victoria, cuando aún no se había encanallado en el poder: ¡Qué florezcan mil flores!¡Que compitan cien escuelas filosóficas!

  6. Que líderes de distinta procedencia salgan a la palestra  es excelente. Malo es hacer arbitrariamente  excluyentes sus propuestas: tú o yo, lo mío y no lo tuyo, salir a la calle y no dialogar o dialogar y quedarse en su casa. Son disyuntivas falaces. Se puede dialogar y salir  a la calle.

  7. Es propio de la política y signo de vigor que muchos aspiren a dirigir. Cuando haya elecciones, si las hay, está patentado el inigualable método de las primarias. Millones votaron y nadie cuestionó el resultado.  Las mil flores y cien escuelas filosóficas del joven Mao Zedong antes de volverse loco.

  8. El diálogo -si no es cándido- favorece a los demócratas y le quema las manos a los autócratas, negados por principio a propiciarlo. Y si apelan a él para desnaturalizarlo perderán en el país y en su propio movimiento, como ya está ocurriendo por más que traten de ocultarlo.

  9. mud-logoLos actos de los dirigentes democráticos pueden convivir porque la lucha se da en todos los espacios sin que la selección de unos implique rechazar los demás. Por otra parte, los actos públicos son excelentes si no pretenden erigirse en fórmulas únicas. Y las causas nacionales no excluyen las diferentes opciones en el menudeo. La defensa de los medios es una gran causa nacional en momentos de  obsesión desesperada para silenciarlos. La libertad de los presos políticos, otra. ¡y todos los dirigentes que compiten las están respaldando!

  10. Si el país no naufraga antes y no sabotean las elecciones, los competidores –primarias mediante- disputarán liderazgos y se someterán al resultado como ya lo hicieron en el pasado.

  11. Pero entendamos lo obvio. Hacer actos públicos no equivale a dirigir procesos. En Guayana, por caso, los estamentos sociales ya tienen sus líderes y no sería cosa de que una parte de la MUD pretendiera sustituirlos y la otra se dedicara únicamente a convocarlos a actos ajenos a sus batallas cotidianas. Igual en las Universidades y el resto del área educativa. En su conjunto respetan a los líderes democráticos que compiten, pero no le entregarán la dirección a nadie.

  12. Todos esos procesos deben alcanzar claridad de objetivos y esa es la nueva sustancia de la unidad. En su reformulación, la dirigencia opositora ha de respetar a los líderes emanados de las contiendas parciales. Hay que ayudarlos, potenciar la unidad y buscarla  con ellos. Se debe ayudar, relacionar, procurar claridad. Es un acompañamiento, no una tutoría.

  13. La amplia variedad de corrientes opositoras aconseja que combatan juntos en cada pulgada de terreno, sin abstenerse. Porque, aparte del célebre Concierto Para la Mano Izquierda de Maurice Ravel, el piano ha de tocarse con los diez dedos y las dos manos. La cuestión es que se escuche una sola melodía, la melodía de la unidad, la melodía de la democracia.

 

 
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