El papel, las papeletas y el Papelón

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JESÚS HERAS – 

Hace unos meses, la falta de papel tualé nos convirtió en el hazmerreír del mundo entero.  Ahora, con la desaparición progresiva del papel periódico, los que antes reían nos lanzan de soslayo miradas lastimeras. En este semanario, estamos viviendo las consecuencias. En las últimas semanas, hemos debido reducir en un 80% nuestra circulación.

Hace pocos días, Nicolás Maduro, fiel a su devoción por el más grande criminal que haya conocido la historia, Fernando Mires dixit, se refería no a Hitler sino a Joseph Stalin, anunció que a la prensa “le va a llegar su día”. También señaló Maduro que aceptaría protestas hasta el día de los enamorados, el viernes de esta semana, el día 14 de febrero. ¿A quién le darán el primer plomazo, los jóvenes en la calle ya los recibieron, será a los líderes que los convocan, será a…?

Dejo en el aire la interrogante porque cuando un régimen tambaleante amenaza, uno no sabe si lo hace para asustar o porque está asustado. Lo que si pareciera seguro, es que el desenlace está llegando, “el cambio viene y viene pronto”, apuntó Salas Römer frente a Shirley por Globovisión, pero… ¿cómo será ese cambio?

Se me ocurre que es como cuando crece el río. Uno advierte que viene una creciente al ver los nubarrones acumularse en la cima de la montaña, pero no sabe a qué o a quienes se llevará la ola, cuando rio abajo, pase el agua acumulada en las cabeceras.

Me cuentan que hace pocos días el ex gobernador de Mérida, Florencio Porras, quien siendo teniente participara en los hechos del 4F, lamentó las muertes que el hecho produjo. También habría señalado que las condiciones en que vive hoy el país son peores, diría yo, muchísimo peores, a las que existían cuando se  produjo el alzamiento. Algo similar habría dicho otro de los conjurados, Joel Acosta Chirinos.

Uno de los columnistas de esta edición manifiesta que ya no queda en el gobierno ninguno de los confabulados del 4F, seguramente es cierto. Salvo Arias Cárdenas en Zulia, no se sabe que se hicieron… aunque si en verdad buscamos culpables del derrocamiento de CAP, y no solo del atentado, tendríamos que voltear la mirada a Luis Alfaro Ucero, entonces Jefe absoluto de AD, quien 14 meses después, en mayo de 1993, teniendo control del TSJ y del Congreso Nacional, ordenó, por razones abyectas, su fusilamiento. Hugo Chávez y Luis Alfaro, “politics make strange bedfellows”, unidos en aquel momento, como lo estuvieron en las elecciones del ‘98, marcaron con sus carnales, la pauta de todo lo que vendría después.

Ahora no tenemos papel tóale, aunque de cuando en cuando aparece y, si Maduro insiste en las suyas, muy pronto tampoco papel periódico habrá.

¿Y el régimen? No lo sé.

Lo que sí para mí está claro,    después de 200 mil muertes, y de elección tras elección, es que quienes nos metieron en este rollo, hicieron un trágico Papelón.

 
Jesús HerasNo photo

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Un Comentario;

  1. otto said:

    Te falto gente en eso de Carlos Andres. Los notables y su combo con Escobar Salon. y Para colmo de males Caldera, que nunca dejo paso a la nueva generacion de politicos como Andres Velasquez y ademas parece que no conocia el dicho Ël que a hierro mata no puede morir a sombrerasos¨ La liberacion del finado con plenos derechos civiles fue lo peor que se le ocurrio. En fin tantas cosas.

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