Jesé, el genio que supo cambiar

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Tomás González-Martín

A los catorce años ya brillaba. Los rivales le cosían a patadas. Los técnicos tenían que controlar su carácter. Hoy solo explota su clase

El 26 de febrero cumple 21 años. La vida de Jesé Rodríguez Ruiz se puede definir en dos palabras repetidas. «Deprisa, deprisa». Era rápido como futbolista desde que militaba en el equipo de El Pilar, en Las Palmas, allá por 2003. Y era demasiado veloz en sus reacciones, que le han costado diversas expulsiones a lo largo de su carrera. Caía en la trampa de la provocación. Era, es, un jugador de enorme calidad y los entrenadores rivales conocían su punto débil. Explotaba cuando le daban patadas.

Su clase era evidente. Espectacular en el regate, especialmente por la banda izquierda, pero también por la derecha, porque maneja bien las dos piernas. Recortes de arte. Genialidad en el «dribling». Tal era su técnica que cuando tenía doce años, en el año 2005, fue fichado por el Huracán, el equipo del populoso barrio de Schaman.

Sixto: «El Barça llegó tarde». Pero quien realmente le contrató fue el Real Madrid. Sixto Alfonso, su descubridor, habló con los padres de Jesé de la oferta blanca. El rapaz viajó a la capital de España. El club le hizo un contrato. Y aconsejó a la familia que continuara jugando en Las Palmas, Era un niño y consideraba que sería mejor que siguiera en su casa un tiempo más. Por eso militó en el Huracán. Allí realizó dos temporadas soberbias.

«Llegó el Barcelona para ficharle. Ofreció todo a la familia». Pero Sixto les dijo que el muchacho ya era del Real Madrid. También vinieron el Villarreal, el Español y el Mallorca. «Nunca le interesó a la Unión Deportiva Las Palmas». Su descubridor nunca lo entendió.

La casa blanca se lo llevó a la capital de España en 2007. Entró directamente a la plantilla del Cadete A. Brilló desde el primer día.

Los compañeros decían: «Es admirable lo que hace». Regates por alto cogiendo el balón con las dos botas, a la brasileña. Regateaba de espaldas, con giros espectaculares. Ramis, su entrenador entonces, destacaba su clase y el trabajo de todo el equipo. Porque, como todos los genios, en aquella época todavía no era constante en su fútbol, en lucir magia con el balón.

De la Red: «Le di caña». Rubén de la Red explicó ante ABC esa forma que tienen los técnicos de cantera de formar a los jugadores que saben que son buenos. El canario ascendió meteóricamente en las categorías inferiores. En 2010 estaba en el Juvenil A. «Yo era segundo entrenador del equipo, con Tristán Celador», señala De la Red. «Y le di mucha caña. Tenía que mejorar su constancia en el trabajo. Era muy bueno y yo hacía hincapié en las cosas que hacía mal, porque estaba acostumbrado a escuchar siempre lo que hacía bien. Es una cosa que sucede siempre con los jugadores de clase. No quería escuchar lo malo y solo deseaba escuchar lo bueno».

Ahora le da las gracias. «Jesé estaba siempre muy agradecido, porque para llegar al primer equipo del Real Madrid ha seguido esas premisas que les inculcamos cuando están en cadetes y en juveniles: hay que ser constante en el trabajo, hay que querer mejorar cada día, porque cada día se aprenden cosas. Yo había vivido lo mismo cuando jugaba en la cantera, hasta ascender al primprimer equipo».

Su ejemplo es Cristiano. De la Red observa que el canario ha consolidado esa tensión por evolucionar diariamente: «Para llegar arriba, hay que hacerlo así. Y ahora debe seguir mejorando su capacidad de autocontrol, saber manejar los partidos. Se madura continuamente».

El resultado de esta misión de inyectar el sacrificio como norma ha transformado al delantero: «Es un ganador. En el Real Madrid tenemos que estar muy contentos de contar con este gran futbolista. Desborda con habilidad, es potente, posee buen disparo y tiene gol en todas las situaciones. Pronto será uno de los veinte mejores jugadores del mundo y aspirará al Balón de Oro, junto a Delofeu. Los dos son el futuro».

Aprendió bien estos consejos. Es la idiosincrasia madridista. Asumió el trabajo como un plus de su clase. «Quiere ser el mejor del mundo, es muy ambicioso», destacan en el club. «Su ejemplo para conseguirlo es Ronaldo. Sacrificarse para ser el mejor». El portugués le da muchos consejos. Le trata como un protegido. «Cristiano, Xabi y Bale le harán mejorar todavía mucho más», remata De la Red

Aquel incidente en un derbi cadete le hizo reaccionar. Volvemos la vista atrás para recordar un suceso que marcó su trayectoria. En 2007 llegó por fin al Real Madrid, que le había contratado en 2005. Entró a jugar en el Cadete A. Destacó desde el primer día. Su día más feliz fue cuando anotó tres goles al Atlético en el derbi madrileño, que finalizó 3-2. Ya era un futbolista de calidad técnica impresionante. Le daban muchas patadas para frenarle. Y saltaba. Explotaba. Le expulsaban muchas veces. En otro derbi contra el Atlético vivió su momento más desagradable. Dio un cabezazo al árbitro. Le impusieron catorce partidos. Por un instante pensó en dejar el fútbol. Meditó mucho. Y se dijo: «Volveré para triunfar. Y lo primero que haré será comprar una casa a mis padres». Lo cumplió. El canario se transformó. Se hizo más reflexivo.

Tomado de ABC España

 
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