Marcha de la juventud

marchaOswaldo Páez-Pumar 
opaezpumar@menpa.com

 

El gobierno está en jaque. Su fracaso de hoy no tiene como ayer a un Simonovis a quien culpar

La violencia desatada contra la manifestación en el Día de la Juventud es una repetición del guión que durante quince años hemos padecido los venezolanos. No se trata por supuesto de la contención de acciones vandálicas que pueden generarse como consecuencia del carácter anónimo que envuelve a los hechos colectivos. Se trata de una estrategia premeditada y alevosa que se inicia con agresiones selectivas a los participantes que buscan incitarlos e incluye la realización de actos vandálicos contra bienes y personas ajenas a la manifestación que puedan ser imputados a los manifestantes.

La autoría de estos hechos, por supuesto, no es conducida por las fuerzas encargadas de mantener el orden público, sino por los llamados “colectivos” que actúan con la tolerancia y la protección de los cuerpos policiales y militares que tienen constitucionalmente el monopolio del uso de la fuerza. Sin embargo, una vez que se desata la confrontación los “guardianes del orden” desde la policía hasta el ejército entran en acción haciendo uso de todo tipo de armas de fuego, en muchas circunstancias con saña. Pareciera que persiguen hacer realidad la vieja frase que los estigmatizó como “genios inéditos del arte militar que jamás han disparado un tiro, sino a mansalva y sobre seguro contra su propio pueblo inerme”.

La represión persigue por supuesto inhibir toda forma de protesta, pero resulta insuficiente, porque el civismo y el ejercicio de los derechos derrotan la fuerza. Por eso el gobierno persigue otro monopolio, el de la información. Este otro guión también fue escrito hace muchos años, cuando se pretendió con una cadena de radio y televisión impedir que la población conociera lo que ocurría, al tiempo cuando ocurría. Ahora Conatel simplemente prohíbe a las pocas empresas que aún subsisten la transmisión de los acontecimientos y por la vía de la mentira mil veces repetida transformar en verdad el cuento de la guerra económica dirigida por unos estudiantes fascistas.

El gobierno está en jaque y se pone nervioso. Su fracaso de hoy no tiene como ayer a un Simonovis a quien culpar. El culpable de todo es un estudiante o un grupo de estudiantes. ¡Que poderoso es o son!

Maduro la sangre de Danton te ahoga.

 

 

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