Blame avoidance theory

César Tinoco
tinoco.g@gmail.com

  

De acuerdo con la teoría de evitación de la culpa (1), los políticos y burócratas aplican variadas estrategias para evitar la culpa cuando se enfrentan al escrutinio público y a su crítica posterior. Para evitar el escrutinio público por ejemplo, se pueden ocultar o maquillar cifras, sin embargo e inevitablemente, la vivencia de la realidad conduce igual a la crítica y a su reflejo en las urnas electorales.

Una estrategia de evitación de culpa es la denominada “estrategia de agencia” en la cual el político delega en otros la responsabilidad por sus errores y malas políticas. Así cuando las cosas van mal se busca un “otro” a quien se le endosa la culpa. Esta estrategia tiene la ventaja de que no es necesario negar la realidad. Aquí la realidad se acepta, solo que no es culpa del gobierno sino de otro.

En su conducta pública, los políticos se enfrentan con dos tipos de decisiones opuestas: una es el reclamo del reconocimiento por las medidas populares. La otra es evitar la culpa por las impopulares. Este último camino es el que siguen cuando, particularmente, no tienen éxitos que exhibir y quieren o necesitan permanecer en el poder para seguir, sencillamente, explotando sus ventajas.

Ahora bien, la toma de medidas impopulares ante el gran fracaso de un determinado modelo político como el “socialismo del siglo XXI”, requiere que la estrategia de agencia, es decir, la estrategia de endosarle la culpa a otro, sea creíble. En otras palabras, echarle la culpa a otro tiene que ser absolutamente creíble. Necesario pues es montar un costoso tinglado (enredo, maquinación, alboroto, escándalo) cuyos beneficios esperados superen su costo, el cual es relativamente cómodo de asumir por la sencilla razón de que no hay elecciones a la vista. Amén de otras ventajas derivadas del mercadeo político como por ejemplo, la permanente presencia en los medios de comunicación de los actores de la estrategia.

Así, las empresas de maletín que desangraron las divisas del país, los empresarios privados inescrupulosos cuyos elevadísimos márgenes de ganancia impulsaron la inflación y los medios de comunicación que inventan secuestros y homicidios, por mencionar lo más resonante, son la pieza central del tinglado o estrategia de evitamiento de la culpa del gobierno. Dicha estrategia constituye una de las más exquisitas sofisticaciones observadas desde aquella leyenda que refiere al mariscal duque Grigori Potiomkin (Potemkin) en 1787, edificando un pueblo de bastidores, un pueblo de mentira, ante visita de Catalina la Grande, con la finalidad de enmascarar la verdadera situación catastrófica de la región.

Todo es una magistral mentira montada por un gobierno que huye hacia adelante porque no tiene otra salida económica.

  

(1) R. Kent Weaver (1986), “The Politics of Blame Avoidance”, Journal of Public Policy, Volume 6, Issue 04, October, pp 371-398, Cambridge University Press.

 

 

 
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