El chavismo calla y otorga

Alfredo Yánez Mondragón

Alfredo Yánez Mondragón

Alfredo Yánez M.
@incisos

 

Se suman, por omisión, a la protesta. Ya no pueden defender lo indefendible

Fuera de las manifestaciones armadas, amparadas en la impunidad, el silencio y la omisión de las instituciones del Estado, el chavismo ha guardado silencio.

Ya no son solo las redes sociales, plaza pública de expresión libre, en las que se ve y se lee un descontento muy particular de ese sector político de base; también se trata de una calle que no acompaña a su “liderazgo”, que más bien se aparta, se deslinda, se distancia.

El contraataque de las cacerolas ya no son las canciones de Alí a todo el volumen posible; ni siquiera los gritos vueltos consigna. Los sectores chavistas están en silencio, sin argumentos para defender lo indefendible; se suman, por omisión a una protesta que ellos mismos iniciaron y que sus “líderes” no fueron capaces de entender.

El “gobierno de eficiencia de calle”, le ha dado la espalda a esa calle en la que decían actuar. Ni una sola de las promesas de entonces ha sido cumplida; y a contravía, se ha impuesto una tiranía que interviene, y limita, y agrede.

El chavismo que rememora con nostalgia la astucia de su auténtico líder, se lamenta hoy por el que consideran el peor error del caudillo. Ese mismo chavismo, lleno de rabia, se contiene en la protesta, porque al final hay orgullo, y un dejo de ilusión; pero no hay nexo, no hay hilo conductor.

El Gobierno le habla a su ombligo. La calle lo abandonó. Directamente nadie capitaliza ese descontento, pero está claro que esos defraudados no defenderán más la barbarie.

Ese chavismo callado, otorga razón a los cientos de miles de manifestantes en las calles; y al mismo tiempo se vuelve argumento, más que válido, para que quienes tienen el poder político asuman que perdieron su principal activo.

 

 

 

 
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