Juventud en la calle, anuncio de rebelión

Julio Castillo

Julio Castillo

Julio Castillo Sagarzazu
@juliocasagar
juliocasagr@gmail.com

Venezuela se encuentra en estado de pre-rebelión, quien no se dé cuenta de esta realidad, va a equivocarse en el diagnóstico y en los pronósticos. Lo que ocurre en las calles es lo que está determinando la formación de la conciencia, y la percepción del verdadero país que hoy tenemos los venezolanos.

No tenemos por delante un proceso electoral, de manera que lo que se enfrenta en las calles no es la oposición contra el gobierno. Lo que hoy vemos en esas calles es la lucha de un nuevo mundo contra un viejo mundo.

La presencia de los jóvenes y los estudiantes movilizados es el signo más importante de esta situación. Son ellos los que le confieren un carácter distinto a lo que ocurre hoy. En Venezuela, la participación de los estudiantes ha sido siempre precursora de grandes cambios. Así ocurrió en 1928 con la dictadura de Gómez y en 1958 con la de Pérez Jiménez.

manifestacion-principalmente-compuesta-Nicolas-Maduro_MILIMA20140216_0641_3En 1968, quizás se vivió otro proceso parecido en el mundo. El mayo francés comenzó con una lucha de barricadas en el Barrio latino de Paris, termino derribando el gobierno del mítico general  De Gaulle; En Praga, la inmolación del joven estudiante Ian Palach, protestando la entrada de las tropas del Pacto de Varsovia en la entonces Checoeslovaquia, marco el inicio de la crisis de la dominación soviética; la rebelión estudiantil de Méjico que culminó con la masacre de estudiantes  de Tlatelolco y las manifestaciones de las universidades norteamericanas que en la de Berkeley terminó también con  varios estudiantes muertos y la maravillosa canción de John Lennon “dale un chance a la paz..”., provocaron un cambio de era.

En ese entonces se dio una situación especialísima. La insurgencia juvenil se dirigió igualmente contra gobiernos capitalistas y comunistas. Se rompió el paradigma de acuerdo con el cual la juventud estaba en la izquierda. Los partidos comunistas y socialistas en occidente se hicieron viejos de golpe y los de Europa Oriental ya no siguieron siendo el ejemplo para ellos. Todo ocurrió en pocos meses. La calle había hablado y ya nada siguió siendo como antes.

En nuestro país ya tampoco nada será igual que antes, la calle aquí también ha hablado, los políticos que no sepan escucharla, terminaran en el “basurero de la historia..”

 

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LAS BARRICADAS

Hoy hay un comprensible debate sobre el alcance y significación de las barricadas que numerosos jóvenes  han colocado en sus comunidades. Como es natural, miles de vecinos comienzan a demostrar su hastió por esta iniciativa y, en lo personal, no tengo duda de que a la larga desgastarán la formidable capacidad de lucha que han demostrado sus constructores.

Ahora bien, no despachemos el tema tan fácil. Tampoco hay que botar al muchacho con el agua sucia de la bañera. Preguntémonos primero ¿por qué hay barricadas? La respuesta es sencilla: Venezuela es un país de caminos institucionales prácticamente cerrados. Si aquí los ciudadanos supiéramos que la Fiscalía, la defensoría del Pueblo, la Asamblea Nacional, el BCV, actuarían para corregir los disparates del gobierno, pues sería más que seguro que las demandas estuvieran dirigidas a esas instituciones para que cumplieran con su deber, pero ocurre que eso no es así. Cuando un joven o un vecino levanta una barricada que incomoda a sus iguales lo que está haciendo es manifestar su indignación ante la destrucción del país y poniendo en evidencia que no hay vías institucionales para  canalizar las protestas.

El viejo Carlos Marx que fue enemigo de las barricadas de la Comuna de Paris pues pensaba que conduciría el pueblo francés a la derrota, sin embargo, no dejó de mostrar su admiración por aquellos “valientes hasta la locura” que habían decido “Tomar el cielo por asalto..”

La inmensa energía de las barricadas debe ser encauzada. El liderazgo que está naciendo debe idear formas originales de lucha. El gobierno está muy débil. Ya perdió hasta la capacidad de infligir miedo.

Perseverancia, paciencia, valentía, movilización y no abandonar las calles forma parte de las virtudes que el pueblo movilizado debe acrecentar.

 

 

 
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