O Thiago o nada

26 Thiago Fernando Aramburu

La frase ha hecho fortuna en los medios deportivos alemanes. Se repite con frecuencia cuando la conversación versa sobre Thiago Alcántara, que ahora mismo es uno de los jugadores más admirados de la Bundesliga.

En Múnich, la frase en cuestión ha adquirido el peso solemne de una sentencia esculpida sobre un friso romano. Se conoce que siguen agradando entre los Alpes y el mar del Norte, a pesar de los siglos transcurridos, ciertos soplos rezagados del Imperio Romano.

La frase no es de emperador alguno, sino de Pep Guardiola. Curiosamente evoca una canción popularizada décadas atrás por un célebre artista alemán de televisión. Su estribillo, que consigno traducido, decía: “Descalzo o con zapatos de charol, todo o nada”. No es descartable que este pormenor haya contribuido a convertir la frase de Guardiola en uno de tantos dichos memorables que acompañan la historia de la Bundesliga.

Se trata, claro está, de la formulación de una exigencia. Guardiola, que quiso a Neymar en el Bayern, consiguió a Thiago Alcántara tras lanzar a la dirección deportiva del equipo bávaro un ultimátum. Vino a decir, recién asumidas las funciones de entrenador, que si no era posible fichar a Thiago, renunciaba a la contratación de ningún otro centrocampista. O Thiago o nada.

Thiago Alcántara (23 años el próximo abril) pasa por ser el Liebling (favorito) de Guardiola en el Bayern Múnich. Hay que reconocer que el jugador lo tiene todo para serlo. Es inteligente y ligero; brega en el centro del campo; lee, como suele decirse, de maravilla los partidos y además lleva, retiene, controla, reparte el balón, lo que hace de él una pieza indispensable para la filosofía futbolística de su entrenador. Se le han llegado a contar 185 toques (récord de la Bundesliga) en el curso de un partido, con un porcentaje de pases certeros por encima del 90%. No es exagerado afirmar que apenas hay una jugada de su equipo en la que él no participe.

Guardiola le ha reprochado alguna vez, con afable tibieza, su talante juguetón. Que a veces se desconcentra, que corre demasiados riesgos, dicen que le dice. Y es verdad que a su lado Philipp Lahm o Bastian Schweinsteiger parecen máquinas de ejercer el fútbol, siempre racionales y previsores, lo que quieras que no redunda en perjuicio del espectáculo.

Es precisamente la propensión al detalle pinturero y al juego bonito (¿qué otra cosa se podía esperar del hijo de un futbolista brasileño?) lo que hace a Thiago Alcántara aún más querido por la afición. El público muniqués ya no se conforma con victorias. Quiere arte, espectáculo, belleza.
Se ha interpretado el fichaje del jugador español como una prueba de que Guardiola ha tratado o está tratando de barcelonizar al Bayern Múnich. Al propio Thiago se lo preguntan a menudo en las entrevistas, por regla general después de compararlo con quien él considera su ídolo y modelo, Xavi Hernández.

 

La respuesta, sensata, es siempre la misma. No hay remedo ni calco posibles. El FC Barcelona y el Bayern Múnich representan dos mentalidades deportivas distintas, y ello a pesar de las inevitables coincidencias de naturaleza táctica. En todo caso, algunas concomitancias evidentes (la abrumadora y para algunos tediosa posesión del balón, por ejemplo) obedecen al sello inconfundible del entrenador. El Bayern está cada día más guardiolizado. Es el entrenador quien establece las líneas de juego, con distintas variantes, algunas de las cuales recuerdan a las del FC Barcelona cuando él lo entrenaba.
No oculta Thiago Alcántara que se siente a gusto en la Bundesliga. Aparte de militar en un equipo ganador, se desenvuelve sobre el terreno de juego con tal vivacidad, tan bien compenetrado con sus compañeros (a los que afirma entender, aunque aún no ha aprendido alemán), que nadie diría que lleva unos pocos meses jugando de rojo. No le hace falta recalcar ante los micrófonos que está disfrutando. Se le nota.

Él recuerda agradecido los años extraordinarios que pasó en Barcelona, no sin reconocer que lo tenía harto difícil para disputarles el puesto a figuras como el mencionado Xavi o como Andrés Iniesta. Semanas atrás, mostró una punta de corazón dolido cuando, en declaraciones a un periódico deportivo alemán, dijo que no le habían transmitido en el FC Barcelona la sensación de que se creyera en él. En Múnich no caben dudas al respecto. O Thiago o nada.

Tomado de El País

 
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