CUANDO EL HORROR TOCA A TU PUERTA

tupamaros

Julio Castillo
juliocasagar@gmail.com
@juliocasagar 

Julio Castillo

Julio Castillo

Ese es el caso concreto de Maduro. Hace tiempo perdió la calle. Sus únicos representantes en ella son los colectivos de la muerte y los Guardias Nacionales hastiados de reprimir. Tiene que convocar a un acto bochornoso e inconstitucional de soldaditos obligados, para insinuar que tiene el apoyo de la Fuerza Armada. Así estará de peliaguda la cosa allí adentro. Esta patético, errático, como los boxeadores que los tiran a la lona y al levantarse no saben dónde está su esquina. Que tragedia para Nicolás que lo único que tenía era capacidad para producir miedo y que los estudiantes no le tengan; que asustado lo debe tener que tenga que mandar a sus bandas a amedrentar vecinos de los barrios para que no salgan a protestar. Que la Isabelica, una urbanización popular de trabajadores, se haya alzado y haya honrado a sus mártires sin amedrentarse. Que poco margen de maniobra le queda a un gobierno cuando una madre coraje se sobrepone a las lágrimas y le dice mentiroso al presidente y a las autoridades, les espeta que ningún francotirador mato a su hijo o a su esposo, sino que fueron sus bandas asesinas.

No hay tanque de guerra, ni milicia que pueda ante un país, ante unos jóvenes y unas madres valientes que por encima de su dolor se empinan para decir la verdad. 

Nadie sabe hasta dónde llegara la intensidad de esta lucha. Lo cierto es que la determinación, la constancia y la perseverancia de los jóvenes han maravillado al mundo y quitado la careta al régimen. La intensidad de la lucha puede cambiar, es natural. Lo importante es recordar que hace poco más de un mes muchos compatriotas se indignaban por el inmovilismo del país. Cuanta gente encontrábamos que nos decía “es que aquí no pasa nada”. Pues bien, en horas, cambio la situación de Venezuela. Lo importante es que las fuerzas de los jóvenes y del país que lucha están intactas y no han sido doblegadas. Como hemos dicho en otras entregas: Perseverar, con coraje, con paciencia, con determinación, sin violencia. Esa es la clave para cambiar al país.

Las atrocidades del régimen a todos nos tocan, a todos nos indignan. Como decía Andrés Eloy “cuando se tiene un hijo, se tienen todos los hijos de la tierra”. Haber estado en la marcha donde mataron a Génesis y ver los colectivos avanzar disparando; escuchar de la voz de la madre de Geraldine como un salvaje le disparo en la cara; tener que oír como en la Isabelica matan a Guillermo, popular entrenador de Los Criollitos, y a Jesús Enrique, estudiante de ingeniería, dos personas inocentes que cayeron a manos de los colectivos de la muerte, y a dos GN, venezolanos también, mientras enfrentaban manifestaciones, te hace hervir la sangre.

Pero tener que escuchar a tu hija, Anabela, decir que Mariana, su secretaria en el consultorio odontológico, fue arrollada por un desalmado que se da a la fuga y que expresa de esa manera su descontento porque no le daba paso, es aterrador. En efecto, Mariana es compañera de trabajo de mi hija, Anabela, su hija juega con mi nieta mientras ambas atienden el consultorio. Mariana se debate entre la vida y la muerte y su agresor confiesa que sabía que la iba a arrollar.

El odio oficial tiene sus consecuencias. Que ese odio cese es el grito de toda Venezuela.

 

…con el odio y la violencia

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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