El ABC de Miguel Von Dangel – Artista plástico

 

“Soy más petareño que venezolano”

“Soy más petareño que venezolano”

A diferencia de los políticos, el artista quiere poder para hacer. Venezuela está atravesando una situación muy difícil. Es época de trabajar y formar gente. Hay que explicarle a la gente que esto no es más que dolores de parto y que lo que viene es bueno, indica el pintor que presenta “La ciudad de Dios” en el Museo de Petare.

 

Macky Arenas

 

Ya ha perdido la cuenta de las exposiciones en las que ha participado y en estos días mantiene una muestra muy especial, en homenaje al Petare donde creció que cumple 393  años la cual tituló De Civitate Dei, inspirada en La ciudad de Dios, una obra escrita por San Agustín de Hipona que constituye una apología del cristianismo en la que se confronta la ciudad celestial con la pagana. No pertenece al grupo que utiliza el arte para escalar socialmente o darse buena vida.  Le fue concedido el Premio Nacional de Pintura, sin embargo no tiene obsesión por elevar el precio de sus cuadros. Su postura como artista comprometido y crítico contrasta con un entorno cultural agachado y silente.

 

Hace año y medio, el Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri de la Universidad Metropolitana ha publicado el libro Miguel Von Dangel y el renacimiento de un arte latinoamericano, escrito por el crítico de artes plásticas Eddy Reyes Torres. A lo largo de casi 600 página se narra la vida y la creación del pintor y escultor de Petare, considerado unos de los artistas contemporáneos más importantes de nuestro país y de Latinoamérica. Según el autor,  “La vida de este creador tiene rasgos novelescos, lo que constituye un importante atractivo de la investigación. A eso se suman dos hechos significativos: la obra realizada por Miguel rompe formalismos en las artes, ubicándose en el selecto grupo de las de mayor originalidad; y él es de esos pocos artistas con una amplia formación cultural. Miguel se ha proyectado como intelectual de peso, como hombre dedicado también al cultivo de las ideas y las letras, rara avis en su medio”.

 

Nació en Bayreuth, Alemania, pero desde 1950, cuando tenía dos años de edad, vive en Venezuela. Aunque recibió clases de dibujo, su formación es principalmente autodidacta, en contacto con la naturaleza y con Bárbaro Rivas, quien fue vecino de Petare y a quien el Museo de Arte Popular debe su nombre. Von Dangel es un artista que impone por su hablar pausado que comunica un espíritu en permanente reflexión arropado por una vasta cultura. Habla de filosofía, de sánscrito y esperanto como si tomara un pincel y se sumergiera en sus lienzos.  Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

  ¿De dónde viene el nombre tan sugerente que ha escogido para su exposición en el museo petareño?

 

—  San Agustín de Hipona era un obispo. En Roma entran los bárbaros y esa era por excelencia “La Ciudad de Dios”.  Verás que las metáforas nos retrotraen a nuestra realidad de una manera bastante directa. Los vándalos toman Roma y lo curioso es esto: los romanos cristianos –más allá de que los vándalos son muy “generosos” pues los mandan al exilio… y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia– se van a Cartago convencidos de que si se hubieran plegado al paganismo no estarían pasando por esas penurias. Fue allí donde el San Agustín, con toda su paciencia, les replica que no es así, que el mal les venía de raíz. Razonaba que no debían chillar por su suerte ya que el mal procedía, precisamente, del paganismo y los vicios estaban con todos, desde el inicio de Roma. El Dios cristiano no es un traje a la medida, más bien pasemos revista a nuestra historia –recomendaba-  y establezcamos las responsabilidades.

 

—  ¿Cómo sirve la creación artística para superar la descomposición social?

 

—  Mi confusión desde siempre es entre la fe y la creación. Para mí son casi equivalentes. En los años 60, cuando yo estaba en la escuela de Artes Plásticas, era obligado que todos teníamos que ser revolucionarios y tira-piedras, estimulados por profesores que hoy en día son grandes paradigmas de la cultura plástica venezolana. Nos conminaban a ser revolucionarios y militar en contra de la oligarquía. Allí también encuentro paralelos con San Agustín, por la manera cómo ello hace reflexionar acerca del origen de nuestros males.

 

—  ¿Cómo se inserta eso en el Petare de hoy?

 

—  Uno se pregunta qué es Petare hoy en día, cuál fue el Petare que uno conoció de muchacho y con esto volvemos a ese juego del tiempo. ¿Cómo rendir homenaje a un pueblo que se ha convertido en un barrio de Caracas, que se lo devora poco a poco, a partir de un concepto urbano destrozado?

 

—  Uno solo de sus barrios es más grande que algún Estado del país…

 

—  El barrio Carpintero, considerado hoy el más extenso de Latino América. Me preguntaba cómo hacer un reconocimiento a algo tan desastroso y allí es donde entra a jugar la fe. Y por ello todo este preámbulo: hay que tener fe en que sobrevendrá “La Ciudad del Cielo”.

 

—  ¿Cómo sostener esa fe?

 

—  Todo esto no son más que prolegómenos que como artistas tenemos que plantearnos. Como personas sensibles que somos y vinculadas a esa comunidad, es nuestra responsabilidad llevar aliento a todas esa gente. Hay que explicarles que esto no es más que dolores de parto y que lo que viene es bueno.

 

—  ¿Es el poder del arte superior a cualquier otro poder de convocatoria?

 

—  La diferencia con los políticos es el uso del poder como instrumento para oprimir y el artista quiere poder hacer. Es una diferencia notable.

 

“El Museo de Petare es heroico y formidable”.

“El Museo de Petare es heroico y formidable”.

Vinculación con Petare

 

—  ¿Cómo logró plasmar estas ideas en la obra, la cual se muestra en la exposición que hoy se puede disfrutar en el Museo Bárbaro Rivas de Petare?

 

—  Difícil expresarlo en palabras. Lo mejor es verlo, apreciarlo directamente.  Pero allí también me ayuda nuestro patriarca Agustín, porque es la relación que se ha ido perdiendo en el arte plástico con la llegada de la modernidad, el desvincularse de la palabra. Palabra e imagen son lo mismo en el fondo y pretendo recuperar eso en la medida de lo posible, hay que ocuparse mucho de la palabra y de la palabra escrita, del concepto de la palabra en relación a la imagen. Simón Rodríguez decía, en un texto bellísimo,  que cada letra es una pintura y que a un niño no había que enseñarle a escribir sino a pintar palabras, letras, frases, oraciones. Era un concepto bastante moderno y avanzado para ese momento.

 

—  ¿De cuántas obras se compone la exposición?

 

—  Me decía la directora del museo, Carmen Sofía Leoni, a quien expreso públicamente mi reconocimiento por poner el espacio a disposición, que providencialmente salieron 33 obras.

 

—  ¿De dónde esa vinculación tan estrecha con Petare?

 

—  Soy más petareño que venezolano. Es una relación de resistencia. Petare y el ciudadano petareño, siendo marginales de Caracas, muchas veces tratado peyorativamente -“monte y culebra” era antes; hoy, malandro y disparos-  el petareño tiene una identidad de resistencia con respecto a la ciudad y no es mala porque también las revoluciones se pueden hacer positivamente. Hemos desarrollado una especie de coraza en Petare para defender nuestro arraigo e identidad de una manera muy sutil pero muy específica. Entre nosotros nos conocemos hasta por la manera de hablar. Le va a parecer extraño, pero cuando llega uno de La Pastora, inmediatamente sabemos que no es de Petare.

 

— ¡Increíble!

 

—  Es la gran arremetida, a partir de los años 50, de las zonas marginales: andinos, orientales, colombianos, dominicanos, se han ido insertando en esa gran masa marginal, amalgamando de algún modo y pertenecen a esa resistencia ante quien les quiere quitar  el derecho de ser igual, de tener su propia querencia. Yo también pertenezco a ellos.

 

—  ¿Usted es hijo de inmigrantes alemanes, no?

 

—  Cierto, como hijo de inmigrantes, me vino muy bien que mis padres no cometieran un error común a muchos de ellos cual es crear ghetos de pequeño-burgueses, con aspiraciones aislacionistas de algún modo. Se integraron y así, me vi condenado a ser un “tierrúo”- marginal petareño, lo cual he disfrutado mucho y estoy muy feliz en Petare.

 

Lo que viene…

 

—  ¿Por qué cree probable que este sea su última exposición?

 

—  Tiene que ver con el concepto de principio y fin. Yo hice mi primera exposición con 16 años de edad. Ya tengo 68  y está bueno ya…

 

—  ¡Pero si aún es un chamo!

 

—  Eso me desconcierta…está bien. Pero es que creo que el país está atravesando una situación difícil. El Museo de Petare es heroico y formidable. No estamos para hacer exposiciones. Si vemos el estado en que se encuentra la Galería Nacional de Arte, el Museo de Arte Contemporáneo, es lamentable, da dolor… ¿qué nos sucedió? ¿Qué le sucedió a la comunidad que acudía masivamente a los museos? Hoy en día la violencia y la situación económica tienen  a la gente contra la pared.

 

miguel-von-dangel3—  ¿Y qué vendrá?

 

—  Creo que una reconstrucción, fuerte y decidida. No es época de pavonearse haciendo exposiciones, sino de trabajar, formar gente, irnos a los años 50 de nuevo.

 

—  No sé si es mejor noticia la de su exposición o la de su percepción de lo que viene…

 

—  Donde hay aves de carroña hay cadáveres. Donde están los restos putrefactos de algo comienzan a sobrevolar las aves y nosotros podemos decir ahora que hay una zamurera dando vueltas, pero eso, lejos de significar algo malo, anuncia nuevos tiempos.

 

—  ¿Qué nos cuenta de su experiencia internacional?

 

— Mi marginalidad es absolutamente voluntaria por mi apego a Petare. Creo que podemos aprender que en la “infame” IV se cultivaron valores que no necesariamente eran de consenso para promocionarlos internacionalmente –me alegra que en algunos casos fuera exitoso- pero es que nunca nos hemos propuesto exportar lo que somos, sino ser algo así como las cerecitas de las tortas. Eso ya vemos que no funciona, hay que generar una imagen hacia afuera más de fondo, más de base. Y quizá hayamos aprendido de eso. No quiero mencionar nombres pero seguimos con grandes figuras abanderadas de un movimiento, aunque apenas son uno o dos. ¿Por qué eso nació en Venezuela, en qué se fundamentó? No nos interesaba, solo la propaganda.  Mi experiencia fuera siempre ha sido menos importante que la que he tenido dentro y no lo digo por chauvinista, que nunca lo he sido. Seguramente más por pertenecer a una generación que comenzó a descubrir la geografía del país, a lo mejor presionados por la alta politización de la cultura en los 60’s.

 

—  ¿Qué alternativas encontraban aquí?

 

—  La cultura de los indios del Amazonas, estudiar los ríos, la geografía, nos fuimos hacia la historia fundacional de estos países. De nuevo, me ayudó ser hijo de inmigrantes, buscando arraigarme, lo cual no me lo iba a dar la política, ni la simpatía por la guerrilla, ni por la socialdemocracia o el socialcristianismo. El arraigo se fundamenta en otras cosas.

 

—  Cuidado y los hijos de inmigrantes -entre los cuales me cuento- no seamos más venezolanos y queramos más a Venezuela que muchos  nacidos en esta tierra…

 

—  Eso es lo bonito, lo que nos emparenta antropológicamente y conceptualmente con pueblos nómades como los judíos, con esa necesidad permanente de arraigo que es la identidad de esos pueblos. Y de aquellas pequeñas aldeas, verdaderos peladeros de chivo, ¡mire la cantidad de profetas y de gente bonita que salió!

 
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2 Comentarios

  1. ileana bonsanto said:

    Como me gustas que en lugares tan escondidos y marginados, existan personas que viven de su arte y se les reconozca, esa es Venezuela.

  2. Luis Canteli said:

    Grande y humilde como siempre ! Conservo tus cuadros y los caribes – tan parecidos a los que nos devoran hoy- presos en el polietileno. Que el Dios de tu admirado San Agustin te mantenga firme como siempre. Luis Canteli (ex de EL ARTESANO de las Mercedes.

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