El chavismo sin real busca la paz

Gustavo Linares Benzo

Gustavo Linares Benzo

GUSTAVO LINARES BENZO
glinares@cjlegal.net
@glinaresbenzo

Lo que está pasando en el fondo es que al chavismo se le acabaron los reales, su esencia y su vida 

El socialismo del siglo XXI duró lo que los reales. El modelo hace agua por todas partes, principalmente ante la ausencia del Líder Gigante Eterno y los recursos que repartía en cada cadena. Ahora las cadenas de Maduro no tienen nada que repartir y la popularidad baja y baja. Qué frágil era todo, qué insostenible era la orgía de importaciones y el carisma de Hugo, todo fue bonanza dilapidada, un retraso de una generación completa. Ahora, con el agua al cuello, llaman a la paz y al diálogo, como si aquí no hubiera pasado nada.

De Chávez cada quien recuerda lo que quiere. Para este lugar es inolvidable ese gesto tan suyo de golpear su puño izquierdo contra la palma derecha, encima de su cabeza, mientras reía sardónicamente. Todos sabíamos para dónde iban los golpes, a los escuálidos, a la clase media, a la oposición, esos fascistas, ese excremento (sic) como la llamó a los pocos días de gobierno el prócer Luis Miquilena, entonces lugarteniente de su majestad. La primera victoria electoral de sus adversarios fue una mierda, la única sentencia que no le fue favorable una plasta.

 

21 Bolsillos vacios pelando

 

ODIO Y CRISPACIÓN

 

El puñetazo zurdo se quedó en el imaginario. Como el odio y la crispación que produjo, con toda intención. La conciencia de clase es la clara identificación del enemigo, dice el constitucionalista fascista, nazi para ser exactos, muy influyente en las ideas constitucionales chavistas, Carl Schmitt. Cuando los escribas y fariseos de la revolución dicen que el pueblo ha adquirido una alta conciencia po- lítica, están diciendo que el pueblo ya identificó a sus enemigos, la clase opresora, es decir, los escuálidos, y sabe que hay que eliminarlos como sujeto de poder, así sea del poder de comprar harina.

En estos quince años turbios se nos ha enrostrado una y otra vez que “ahora tenemos patria”, lo que significa que quienes no estamos de acuerdo con esta sinvergüenzura hecha Estado, somos traidores, sin patria, al igual que nuestros padres y abuelos y nuestros hijos y nietos, porque hasta que llegó el teniente golpista, no éramos nada. En estos lustros de vergüenza, bastó que se ejerciera la democracia participativa, de la que se llena la boca hasta Arma Mortal Glover (Andy, ¿dónde están los reales?, where is the money?) para que allí se basara el apartheid a la venezolana, la lista de Tascón. La lista de Chávez, no sigamos con las mascaritas.

 

INSULTO

 

Una provocación cada día, en cada cadena, en cada campaña. El insulto a flor de piel, la amenaza cotidiana. “Denles gas del bueno”, llegó a decir. Esos fueron los años de Chávez. El motorizado como el nuevo hombre nuevo, el equivalente venezolano del obrero de las siderúrgicas soviéticas o de los braceros cubanos. Qué contraste, qué pena. Se acabaron los sindicatos, mutaron en esa cosa que va a Miraflores a dar gracias. Ahora hay colectivos, temidos tanto en Catia como en La Castellana. Los muchachos a quien uno da clase, que tuvieron que madrugar en Guatire para llegar temprano, convertidos en “hijitos de mamá y papá” por el oráculo (como si fuera malo ser hijo de papá y mamá, a mucho orgullo).

¿Qué cree Maduro? ¿Que nada de esto pasó? Bolivariano comenzó a ser el cognomento de la exclusión. Ahora hay gobernadores bolivarianos, lo que implica que los de oposición, sobre todo quienes los eligieron, son crápulas, oligarcas. Y escuelas bolivarianas, y policía bolivariana, patios de bolas bolivarianos. Los demás, traidores, oligarcas. Aunque seamos siete millones, aunque lleguemos a ser mayoría.

Lo que está pasando en el fondo es que al chavismo se le acabaron los    reales, su esencia y su vida. Y el nuevo Fondo Monetario Internacional de Pekín exige orden financiero. Acaba-ron con la plata y ahora, paz. Los miserables 2.500 dólares para el viajecito soñado toda la vida por la clase media, eliminados porque la boliburguesía y sus funcionarios se cogieron veinte mil millones de dólares, veinte mil millones de dólares, ¡veinte mil millones de dólares! Tres veces hay que repetirlo, más de un año desde que la presidenta del Banco Central de Venezuela lo dijo, y en vez de los cacos, están presos Leopoldo López y unos estudiantes.

Quince años de ser tratados como enemigos no se arreglan con un cafecito en Miraflores. Se aprecia y reconoce que Maduro en quince meses ha dicho la palabra “paz” más veces que Chávez en quince años (a falta de real, existencialmente la necesita) pero a esta altura, hacen falta hechos; libertad de los presos políticos, para empezar.

 

 

Artículos relacionados

Top