El desfile al difunto y la religión de Estado

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

MERCURIALES                       
Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com 

 

En toda la historia de Venezuela, desde la colonia hasta nuestros días, es la primera vez que se realiza un desfile militar para conmemorar la muerte de un presidente difunto. Los honores que se le rindieron a Bolívar en Caracas cuando la repatriación de sus restos en 1842 fueron solemnes, y cada 24 de Julio, así como los 17 de diciembre se realizan actos en todo el país para mantener vivo en la memoria de los venezolanos la fecha del natalicio y del deceso del padre de la patria, pero jamás a un presidente desde Páez hasta hoy se le había rendido homenaje con un desfile militar.

 

difuntoLa intención del desfile es seguir aprovechando la popularidad de Chávez cuando el gobierno se tambalea por las protestas estudiantiles y de la sociedad civil. La idea de construir una religión de estado alrededor de la figura de Chávez no es nueva, pero  no cristalizó entre otras por el pésimo desempeño de Maduro en la presidencia, y la falta de figuras de importancia intelectual que sirvieran de acólitos del nuevo culto.

 

El saludo de “Chávez vive” es una emulación del “Heil Hitler” (Viva Hitler), que se remonta al “Ave Cesar” de los antiguos romanos, incluido el brazo derecho alzado de los centuriones, que tomó Benito Mussolini y el propio Hitler como saludo. Los chavistas y los militares venezolanos no levantan el brazo por asociarlo con el fascismo, pero si saludan con el “Chávez vive”, con la intención de exprimirle post mortem hasta la última gota al caudillo de Sabaneta.

 

El propósito de transferir a Maduro el prestigio de Chávez es una misión imposible, y por ello el fracaso del desfile del 5 de marzo en la avenida de Los Próceres.  Los historiadores en su momento analizarán este período de la historia con la objetividad debida, y no es muy difícil predecir que lejos de la retórica oficialista que coloca a Chávez en un pedestal a la misma altura del Libertador Simón Bolívar, Chávez y su improvisado sucesor quedaran muy mal parados. Asimismo, y el culto a Chávez pretende imponerse a la fuerza en las escuelas, con millones de libros, tal lo hizo el camarada Mao en la  china comunista y el camarada Fidel en la Cuba del mismo signo, dentro de pocos años serán muy pocos los nostálgicos que conmemorarán la fecha de la muerte de Hugo Chávez, así como ahora casi nadie recuerda la de los presidentes que lo antecedieron.

 

El desfile del 5 de marzo contiene un mensaje dirigido a la oposición y a la Fuerza Armada Nacional, les ratifica con claridad que la defensa de la revolución la ejercerán conjuntamente los colectivos armados y los militares.

 

La oposición y muchas personalidades del mundo han rechazado la acción violenta de los colectivos armados operando conjuntamente con las FABN, la pregunta del momento es: ¿hasta dónde acompañarán los militares a los civiles armados en esta escalada de represión que enluta al país? ¿Será que nadie les ha hablado a los jefes y componentes de la Guardia Nacional de lo que supone una condena por los delitos de lesa humanidad?

 

Siempre se ha dicho que los militares son fieles hasta que dejan de serlo, me niego a pensar que esta conducta impropia sea avalada por la mayoría. El próximo 5 de marzo veo difícil otro desfile tan fuera de contexto, tan excepcionalmente impropio para nuestra Fuerza Armada Nacional. 

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa

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