La revolución sobrevive, la crisis sigue

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Carlos Lozano

CAMINANDO CON CARLOS LOZANO 
Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com
caminandoconcarlos@gmail.com 

A más de un mes de protesta generalizada de estudiantes y vecinos persistentes, sumados contra los errores castro-comunistas que Maduro insiste en sostener, ya ni siquiera las llamadas conferencias de paz son esperanzadoras.

La incertidumbre crece en  quienes desde la oposición formal creen que éste no es más que otro crucifijo besado para engañar, como terminaron siendo las promesas después del susto de abril de 2002, alardes de paz y reconciliación, mientras Chávez remodelaba y fortalecía su poder para imponer sus propios designios y los inspirados por el régimen de los Castro.

Pero la angustia y la decepción aumentan también en las bases fuertes del chavismo, porque no son sólo molestados por “guarimbas” y el ambiente de rebelión social, sino aún más diariamente, y desde hace ya tiempo, por el desmoronamiento del poder del bolívar y los salarios, por la incómoda escasez de productos de todo tipo y por la sangrienta inseguridad a la cual se acostumbran pero no se resignan.

El ambiente permanente de resistencia vecinal urbana, las diarias manifestaciones, la enérgica y constante aparición de dirigentes juveniles tanto universitarios como residentes de pequeñas áreas poblacionales, todo ello con muy superior impacto que las acciones, omisiones y notorios silencios de partidos y líderes partidistas, persisten a lo largo de la más larga rebelión ciudadana de la cual se tenga memoria histórica en el país. Frente a esa situación, el Presidente y sus cómplices hablan de paz, de tranquilidad y de lo bien que marcha el país, tratan de hacer creer que la rebelión ciudadana es sólo una pequeña minoría derechista alejada de las masas populares. Pero lo que la gente ve y siente, no es eso.

Ha sido clara y diariamente demostrado que ni la palabrería del Gobierno ni los excesos represivos y sangrientos de guardias nacionales y “del pueblo”, policías nacionales y grupos chavistas parapoliciales motorizados, han servido para atemorizar ni desanimar a los ciudadanos en rebeldía, tanto como se ha visto que no son conductores de la población no chavista.

Esa dualidad establece una nueva y muy diferente realidad sociopolítica en el país, a la cual hay que agregar una economía que empeora diariamente en perjuicio de todos los habitantes de Venezuela, tanto consumidores y usuarios como empresarios y trabajadores, antichavistas, chavistas e indiferentes.

Ya es hora de que los grupos de oposición, tanto partidista como ciudadana, se autoanalicen, entiendan con humildad inteligente y realismo lo que de verdad está pasando. Y sería ideal que Maduro, su gobierno y su partido hicieran lo mismo, aunque a juzgar por la terca inflexibilidad que hasta ahora han mostrado una actitud lógica no es de esperar. El país se le está desmoronando a la dirigencia en general y no parecen darse cuenta.

Por eso serán los ciudadanos de a pie los que tendrán que reconstruir a Venezuela y sacarla de su ruina. Una misión emocionante, pero ni fácil ni rápida. 

 

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