Lloriqueos de mal perdedor

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José Manuel Cuéllar

 

Parecía que con la marcha de Mourinho, este asunto de llorar por las esquinas acusando al árbitro de haber perdido por su culpa se había erradicado del Madrid. Nos equivocamos, quizás porque erramos el tiro, quizás porque no era solo Mou el que azuzaba a sus jugadores, quizás porque todo era una táctica llegada del club en sí en connivencia con su técnico. Porque ayer, en el clásico, volvieron los lloriqueos contra el árbitro y la falta de autocrítica en un partido en el que entre los blancos los únicos que jugaron fueron Di María y Benzema. El resto, para olvidar.

Resulta curioso que hablara de premeditación Cristiano, justo al que le pitaron un penalti que no fue. Cristiano es muy dado a señalarse diciendo que él está ahí cuando marca y gana su equipo, pero cuando pierde nunca hace autocrítica y tira para todos lados menos para el suyo. En realidad, quizás pretenda ocultar que lo que le duele es que Messi, al que creía superado, llegara a su casa y le pintara la cara, que eso sí que le molesta. Y sorprende que Sergio Ramos, que tanto habla de señorío del club y demás, hable de conspiraciones y premeditación en el mal arbitraje.

Los dos (más Arbeloa), tan valientes ellos, seguro que no se atrevían a decir ni pío en un partido de Champions porque saben que ahí les crujirían a partidos, pero aquí, con esta Federación asustadiza ante los grandes, se creen con patente de corso para desviar sus defectos (no le han ganado a ningún grande esta temporada) con pataletas de malos perdedores. Ni que Mourinho siguiera en el banquillo. El único que supo estar en su sitio, como siempre, fue Ancelotti.

Y no se crean que es solo el Madrid. Repasen y verán: el Atlético pierde y dice que molesta que planten cara a los grandes y que hay quien no quieren que esté ahí. Los del Barcelona hablan de las viejas costumbres de favorecer al de siempre y que todo es una campaña contra ellos, y el Madrid ya lo ven. Todos igual. Malos perdedores. Si sufrieran los arbitrajes que sufren los de abajo sí que tendrían motivos para llorar.

Tomado de ABC Deportes

 
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