TODOS SOMOS DIFERENTES

Ofelia Avella

Ofelia Avella

 

Ofelia Avella

 

La uniformidad de pensamiento que quiere imponernos el régimen niega lo más natural de todo ser humano: la libertad de ser aquello que cada uno está llamado a ser. La única gran diferencia que se establece como prioritaria para generar estas revoluciones destructivas es la de las clases sociales. Una vez dividida la sociedad en dos grupos, el de ricos y el de pobres, la pretensión será reprimir el libre pensamiento, de modo que todos veamos la vida de una misma manera. Así como se busca destruir el aparato productivo; así como se pretende la centralización del poder, el pensar, núcleo de nuestra intimidad, buscará también “totalizarse”, pues el objetivo es eliminar la individualidad y con ella, las diferencias.

 

fa120120616073821Intento poner de relieve que nuestras diferencias radican en aspectos más importantes que las posibilidades económicas.  Estas son, ante todo, de cultura, mentalidad, talentos y calidad humana. Todo esto pasa, evidentemente, por el filtro de las oportunidades que la vida nos brinda. Lo ideal es, sin duda alguna, que todos pudiésemos tener acceso a las mismas, pero las circunstancias “ideales”, ésas que están sólo en nuestras mentes, no siempre encajan con la realidad. Estas “oportunidades”, sin embargo, se vehiculan a través de un sistema político adecuado, abierto, que condicione la canalización de nuestros talentos y estimule la productividad. Cuando apunto a la irrealidad de las situaciones “ideales”, sugiero que las disparidades e injusticias, los sufrimientos físicos y morales, no sólo son inevitables en esta vida, sino que están siempre muy bien distribuidos. A veces sufre más quien parece sufrir menos. Lo que la vida “nos quita” por un lado, nos lo regresa por “otro”. Y esto, independientemente de la clase social.

 

¿A qué vienen estas reflexiones? Me viene inquietando el modo en que algunos califican las protestas de los estudiantes. Cuando se insiste en que hay que procurar ganarse a ese otro grupo de la sociedad que también está descontento, pero no simpatiza, necesariamente, con la oposición, se contrapone una y otra vez al Este con el Oeste, a una clase social con otra. Algunos han calificado de más “maduras” las protestas del Oeste en contraste con las del Este. Otros señalan que en el Este, los estudiantes parecen niños malcriados, desesperados, que quieren resolverlo todo “ya”, como si la crisis no fuese grave.

 pensamiento unico

Si bien hay que procurar comprender cómo se perciben las protestas en algunos sectores, me atrevo a sugerir que también hay que ayudar a abrir las mentes de aquellos que critican a quienes protestan. Más que juzgar la conveniencia o inconveniencia de una barricada, me inclinaría más bien a interpretar el grado de frustración e impotencia contenida en muchos sectores del territorio nacional. Esto no implica que no haya que “guiar” la protesta, pero hay que recordar que no hay instituciones y la sociedad está intentando descubrir el modo de hacer valer derechos reiteradamente atropellados. Los “modos” de protestar, en fin, deben comprenderse desde el contexto de cada quien. En lugar de insistir en por qué unos no comprenden a los otros, contrastando así siempre las diferencias en virtud de una única referencia, la clase social, habría que hacer hincapié en que no tenemos las mismas necesidades ni reaccionamos de un mismo modo. Somos diferentes y la diversidad es un valor. Argumentar que en los barrios se mira de tal o cual modo a las protestas de Altamira, o que en el Oeste las protestas son más maduras, dispone a cometer el mismo error del cual intentamos salir: dividir el país en grupos condicionados por una realidad socio-económica. Además, ni sólo se protesta en el Este, ni la madurez se mide por hacer o no hacer barricadas.

 

pensamiento-unico141Nos igualamos en virtud de nuestra naturaleza humana. Los derechos fundamentales a la vida, a la libertad, a la propiedad, penden de ella y no de la arbitrariedad de un tirano. Nos iguala la ley, si es justa. Nos une el hecho de ser venezolanos. En fin, mi intención es señalar algo muy concreto si pretendemos lograr la transición hacia la democracia: es vital insistir en lo que nos une, así como en las diferencias que nos caracterizan. Hay que dejar de definirse como distinto del otro sólo por la clase social, pues las diferencias, más que derivarse de lo que no somos, penden de lo que somos. No necesito catalogarme como anti-yanqui para definirme a mí mismo. Del mismo modo, no tiene sentido definirse como pobre o rico para explicar lo que se es, pues lo que “somos” no depende de lo que “carecemos”.

 

Necesitamos aprender a interpretarnos unos a otros desde nuestro contexto particular si deseamos comprendernos. Más que pobres o ricos, somos artistas o beisboleros; estudiantes o madres. Todos, sociedad civil. Sólo así transitaremos hacia un modelo de Estado donde haya igualdad de oportunidades, libertad individual y otra mentalidad: una que respete al otro por lo que sabe y es capaz de hacer; por lo que “es”, y no por lo que “tiene”.

 

Ofeliavella@gmail.com
@Ofeliavella

 

 

Artículos relacionados

Top