¿Hacia dónde vamos con Maduro?

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa  
ochocarlos@gmail.com 

La respuesta a la pregunta que le da título a este artículo tiene dos respuestas políticas y una respuesta obvia, con Maduro vamos al desastre es obvio, pero también podríamos decir que en este momento, el régimen cada día por sus actuaciones militaristas se fortalece en sus intenciones de consolidar un modelo anacrónico político – económico, como también podríamos afirmar que la oposición resiste en las calles y denuncia a la comunidad internacional la arremetida violenta, y obliga al gobierno a mantener una fachada democrática que no tiene. ¿Entonces, en qué quedamos?

La verdad verdadera, esta proposición tan manoseada y ambigua es quizás la única que puede indicarnos hacia dónde va Venezuela. Para darnos una idea recomiendo leer las declaraciones del profesor Agustín Blanco Muñoz que desde la Cátedra “Pío Tamayo” de la UCV, alerta de la injerencia cubana desde hace años, y analiza unos escenarios en donde la violencia parece inevitable, y favorece a la estrategia cubana para mantener el control de su principal proveedor después de la debacle de la Unión Soviética.

haçia-donde-vamosVamos a repetirlo sin temor, con Maduro no vamos a ninguna parte, y eso lo saben los chavistas de a pie, y los “hijos de Chávez”, que no son más que una partida de enchufados sin visión histórica del problemón en que los metió el comandante supremo cuando su liderazgo se vio afectado por su enfermedad, y tuvo que delegar en los hermanos Castro los asuntos de Venecuba como lo afirma con convicción Blanco Muñoz. 

Para decirlo en claro, la denuncia consistente y continuada de María Corina Machado de la injerencia cubana en los asuntos internos de Venezuela debilita el poder externo de Maduro. Chávez se gastó una fortuna en dólares para hacerse de una imagen de gobernante magnánimo independiente, defensor de los pobres y enemigo del imperialismo norteamericano, y hay que reconocer que se vendió bien, obteniendo una popularidad que no pudo ser transferida a Maduro, quien en menos de un año con una actuación mediocre dilapidó la herencia de su mentor.

La tragedia del poschavismo en el poder, es que contando todavía con recursos económicos, no cuentan con algo imprescindible para llevar adelante un proyecto político de la envergadura que representa el sueño socialista del comandante: los sectores medios de la sociedad venezolana.

La batalla de San Cristóbal es un ejemplo, en donde el régimen para imponerse en las calles, ha tenido que utilizar todo un ejército armado para enfrentar a una juventud que resiste con palos y piedras a la violencia de los paramilitares, y a los efectivos de la Guardia Nacional.

Hasta ahora las acciones por recuperar la democracia van a favor de la juventud que arriesga la vida cada vez que sale a protestar pacíficamente, pero sin ser adivino, la respuesta de los sectores populares al mega paquetazo económico va a encontrase en la calle con los jóvenes y estudiantes, y ahí es donde las alianzas internas del PSUV que en este momento mantienen a Maduro, van a hacer aguas, y se van a dar los pronunciamientos de todos los sectores por un gobierno de salvación nacional, y un diálogo de cara al pueblo como plantea Monseñor Ovidio Pérez Morales.

Hacia allá vamos con Maduro o sin él.        

 

 
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