Estos jóvenes son subversivos

Francisco Olivares

Francisco Olivares

 

Francisco Olivares
@folivares10

El llamado “socialismo real” terminó siendo la cara de la otra moneda del nazismo

Cuando mi generación egresaba de una Universidad con una licenciatura en el bolsillo tenía ante sí un espectro de posibilidades para hacer carrera, fuera en la empresa privada, en el área académica o en la administración pública o en las artes.

Un gran porcentaje optaba por hacer especialidades en el exterior apoyados en programas como el sistema de becas Gran mariscal de Ayacucho y la amplia oferta que entonces ofrecían las embajadas de países de Europa y Estados Unidos.

Salir del barrio tenía un camino posible en las universidades públicas con niveles académicos reconocidos internacionalmente, sistemas de becas y la posibilidad de vivir en residencias estudiantiles de casas o edificios, cercanos a los centros de estudio.

Tales condiciones no significó entonces que esa generación no protestara. La lucha por cualquier intento a la violación de la autonomía universitaria, recorte presupuestario o reclamos de política nacional, estaban presentes en el ámbito estudiantil.

Grandes movilizaciones e incluso acciones de tipo violento nunca faltaron, generalmente lideradas por dirigentes juveniles pertenecientes a la izquierda universitaria.

La generación de los setenta y ochenta abrazó la utopía socialista e hizo su vida estudiantil al lado de causas como la de Vietnam, Cuba y Salvador Allende en Chile.

La caída del muro de Berlín y la Perestroika en la Rusia estalinista generaron una profunda crisis en aquellas ideologías que influyeron profundamente a las nuevas generaciones, que terminaron comprendiendo que al abrazar tales regímenes significaba identificarse con despiadadas dictaduras y sus grandes burócratas refugiados en lujosos palacios sobre la hambruna y la muerte de millones de seres humanos que solo los siguieron a punta de terror.

El llamado “socialismo real” terminó siendo la cara de la otra moneda del nazismo con muy pocas diferencias en su modelo más represivo e intolerante.

La juventud venezolana que hoy sale a las calles no se identifica con el “socialismo del siglo XXI” (comunismo según Fidel Castro) porque sus referentes en el mundo son Corea del Norte, Cuba y las dictaduras africanas, países todos sumidos en la pobreza y la represión.

En Venezuela Maduro y la cúpula militar que gobierna se ha empeñado en llevar a Venezuela por esa vía.

Hoy conceptos como la democracia, institucionalidad, libertad de expresión, libertad sindical, autonomía de poderes, son subversivos a los ojos del Gobierno. Por eso nuestra juventud estudiantil ha vuelto a ser subversiva, pero esta vez abrazando las causas de la democracia y la libertad.

@ELUNIVERSAL

 

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