EL TSJ, UN MINISTERIO RADICAL

 

Rafael J. Chavero Gazdik
rchavero@hotmail.com 

 

La justicia venezolana ha demostrado que es un actor político clave.

 

Desde el mismo momento en que el TSJ decidió convertirse en un tribunal penal, para encarcelar a alcaldes sin juicio y sin doble instancia, aceleró exponencialmente esa cruzada dirigida a terminar de destruir el Estado de Derecho. Todos los principios básicos del derecho universal, los criterios más elementales de la lógica jurídica y hasta el sentido común han sido sepultados para atender los deseos del Ejecutivo Nacional.

 

tsjLa historia ha demostrado que en los momentos de tensiones políticas y sociales es donde se suelen presentar las decisiones jurídicas más controversiales. Pero pocas veces se ha visto tanta arbitrariedad y hasta descaro. Nos atrevemos a decidir, sin temor a equivocarnos, que tenemos el Tribunal Supremo más politizado y parcializado que se haya conocido, luego del surgimiento del sistema democrático.

 

Como muestra de tanta parcialidad, en días pasados tuvimos otra pieza que pasará a los anales de la vergüenza judicial. Nos referimos al caso mediante el cual el TSJ decidió, sin juicio y sin debido proceso, excluir del cargo de parlamentaria a la diputada Machado. Tal y como le encanta al TSJ, el caso se inicia con una demanda que buscaba proteger los derechos de la diputada, pero el TSJ rápidamente la desecha y aprovecha la ocasión para interpretar el artículo 191 de la Constitución, pero con especial referencia y con consecuencias jurídicas concretas para la diputada Machado.

 

Con esta maniobra el TSJ le ahorra a la Asamblea Nacional y al pleno del TSJ todo el procedimiento que la Constitución exige para enjuiciar a un parlamentario. Entiende el TSJ que el debido proceso sobra y estorba, ya que no hay argumentos capaces de hacerlos cambiar de parecer. Las decisiones se toman en Miraflores y el TSJ, como un ministerio más, pero un poco más radical, ejecuta la orden.

 

Aparte de la clara arbitrariedad de considerar que la diputada Machado aceptó un cargo público, lo que sólo puede afirmar alguien comprometido ideológicamente y alejado del sentido común, nos interesa resaltar que a través de esa decisión del TSJ se le impidió a la diputada defenderse, hacer valer sus argumentos, presentar su versión de los hechos y sus pruebas. Pero eso le resulta irrelevante al TSJ. Para éste sólo hay una versión, lo demás es gamelote.

 

Lo que nos ha demostrado la justicia venezolana es que no sólo no es capaz de controlar las arbitrariedades de los poderes del Estado, pues su dependencia del Ejecutivo es absoluta, sino que además es un actor político clave para lograr con eficacia y rapidez lo que a los otros órganos les costaría tiempo y consecuencias políticas.

 

 

 

 
Etiquetas

Artículos relacionados

Top