“En Venezuela hay disgregación y una descomposición social absoluta”

“La presencia del pueblo en las calles rescata el planteamiento de una Constituyente”.

“La presencia del pueblo en las calles rescata el planteamiento de una Constituyente”.

 El régimen antidemocrático de los partidos y la reelección presidencial abrieron las puertas al modelo chavista. Falta muy poco para calificar lo que está pasando como una guerra. Soy pesimista sobre el éxito del diálogo. Una Asamblea Constituyente nos permitiría mirarnos a la cara mediante el voto popular, señala el profesor universitario y ex ministro de Justicia.

 

Manuel Felipe Sierra

 

Es abogado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) con postgrados en la Universidad de Roma, en la New York University y doctor por la Harvard University. Se desempeña como profesor de la UCV y ha sido Procurador General de la República, ministro de Justicia y diputado. Luis Beltrán Guerra G. acaba de presentar tres libros en los cuales, mediante crónicas, reflexiona sobre la coyuntura política del país. Antonio Simplicio Rivas Moreno, el abogado constitucionalista; Pedro Manuel Trillero Gómez, el elector; y Gregorio el conversador, son sus títulos y éstas sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

En la trilogía que has publicado recientemente, en forma de crónica o “constitucionalismo literario”, como lo ha bautizado Román Duque Corredor, analizas la situación venezolana, que defines como una Venezuela aturdida. ¿Cuál es tu visión de lo que está ocurriendo en el país?

 

— Insisto en que Venezuela es una sociedad en disgregación, una sociedad que se había consolidado bajo patrones de una democracia pactada, que es el tipo de democracia cuya fuente es además de una Constitución, un acuerdo político que fue el Pacto de Puntofijo y que sus beneficios fueron verdaderamente vivibles. 40 años de democracia en un país que venía arrastrando toda una historia de dictaduras y de caudillos, es evidentemente un logro inconmensurable. Esa democracia no hay duda de que fue debilitándose, los partidos políticos se convirtieron en organizaciones cerradas, la democracia interna desapareció y la antipolítica, que todavía se manifiesta en algunos países de América Latina, condujeron al desenlace electoral de 1998 en el que se eligió a Hugo Chávez como Presidente y dio pasó a su proyecto supuestamente revolucionario.

 

— Entre esas causas se menciona también la reelección presidencial de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera.

 

—El cierre de las organizaciones políticas y su régimen antidemocrático, entre otras circunstancias, coadyuvaron a que se diera el “zarpazo” con esa democracia, además del enjuiciamiento inconstitucional contra el expresidente Carlos Andrés Pérez, quien había sido electo mayoritariamente por los venezolanos. También tienes razón cuando hablas de la reelección presidencial, un síndrome latinoamericano. Pérez debió ceder la posibilidad de que nuevas generaciones de Acción Democrática pudieran aspirar a la Presidencia de la República. Igualmente el expresidente Caldera, quien prácticamente carbonizó a toda una generación de su partido COPEI, el cual él mismo había formado. Esas circunstancias condujeron a que en Venezuela se hubiese planteado como panacea la sustitución de todos y que en consecuencia, se viera en Hugo Chávez a la persona indicada para ese “borrón y cuenta nueva”.

 

De esta manera se facilitó entonces la “Revolución Bolivariana” que devino en el “Socialismo del Siglo XXI”.

 

—Esa situación llevó a que estemos viviendo lo que Venezuela está experimentando en el actual momento, una disgregación aguda, una descomposición estructural, no solamente desde el punto de vista político que ya es bastante, también desde el punto de vista económico y mucho más grave, desde el punto de vista social. Aquí desaparecieron las reglas pertinentes del comportamiento humano, se ha regresado a la indecencia y a la mala educación y en consecuencia, se ha producido inclusive un adoctrinamiento político a niños y a jóvenes, y a todo ello hay que ponerle término

 

— Incluso en las últimas semanas se ha vivido prácticamente un clima de guerra.

 

— Sí, falta muy poco para calificar lo que está pasando en Venezuela como una guerra. Aquí hay un Estado de Excepción de hecho, la Guardia Nacional Bolivariana ha tomado las principales arterías de Caracas y otras ciudades, y con ello el Presidente está cometiendo un grave error, porque la historia ha demostrado que la represión no calla la voz popular ni detiene las acciones de calle. Cuando al ser humano le perturban su libertad, éste reacciona hasta exponiendo su vida, como hemos visto en Venezuela en los últimos días, cuando han fallecido más de 40 personas en reclamo por la libertad.

 

— Y es que en el fondo, es una protesta contra un modelo político y económico…

 

— ¡Por supuesto! Y la gente seguirá reaccionando contra un régimen y no porque detesten a Nicolás Maduro porque fue autobusero, o porque no habla bien, o porque no tiene el liderazgo o un gran discurso. La gente está reaccionando ante un modelo antidemorático, esa es la realidad. El modelo político atípico que tratan de implantar, conlleva a un modelo económico que es el que ha venido implementando el Gobierno y que ha destrozado prácticamente el aparato productivo del país. El economista Felipe Pérez Martí, que fue ministro de Planificación de Hugo Chávez, acaba de intervenir en un foro donde justamente explicaba que el desastre económico es inevitable. Ricardo Haussman, profesor de la Universidad de Harvard, también manifestó recientemente que en 2014 la inflación podría llegar al 100%. Es decir, se trata de un modelo político y un modelo económico inaplicable, totalmente equivocado y eso ha generado esa disgregación social a la cual tiene que buscársele una solución.

 

“La historia ha demostrado que la represión no calla la voz popular”.

“La historia ha demostrado que la represión no calla la voz popular”.

La salida

 

— De alguna manera el diálogo que han establecido el Gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática (M.U.D) busca encontrar la salida a esta crisis.

 

— La solución podría ser amistosa entre el Gobierno y la oposición, pero yo soy pesimista con respecto a ello. Incluso, creo que se pierde el tiempo con gestiones negociadoras, aquí las alternativas están en una consulta popular, por la vía electoral, el pueblo debe inducir a que el Gobierno se re-mida, si se puede decir de esta manera, popularmente. Por eso es que las alternativas del plebiscito como se hizo en Chile con Pinochet o la Asamblea Constituyente, a los efectos de crear un nuevo pacto social que es el que contiene una Constitución, no para elaborar una Constitución per se, sino para elaborar un nuevo pacto social, cobran vigencia. Sería la oportunidad para que los venezolanos nos miremos unos a otros, oficialistas y opositores, porque evidentemente en una Constituyente habrá representantes electos por el pueblo y de allí saldría un acuerdo político, de cómo convivir, de cómo vivir en sociedad. A esa sociedad disgregada la vamos a reconstruir.

 

¿Descartas que una iniciativa de ese tipo la pueda tomar el propio Maduro?

 

— Yo sería el primer sorprendido si Maduro llama a la oposición y les dice que ha decidido cambiar el modelo económico y el modelo político; que ha decidido establecer un árbitro electoral plural y democrático; un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) plural; y que incluso convoque a elecciones parlamentarias anticipadas para que el pueblo demuestre, a través del sufragio, qué tipo de representación ha de tener. Esa es la esencia democracia. ¿Será ello posible? Dios quiera, pero yo soy demasiado pesimista. Ha corrido demasiada agua bajo los puentes, no solo hay crispación en Venezuela sino hay disgregación y descomposición social absoluta.

 

libros-luis-beltran-guerra— El Gobierno ha denunciado que se ha intentado incluso una conspiración militar, a pesar de que no ha ofrecido mayor información sobre ello…

 

— Las alternativas las hemos mencionado. Por supuesto, algunos pensarán incluso que entre ellas está un alzamiento militar, aunque el Gobierno la descarte cada minuto. Pensarían en el esquema de una junta cívico-militar, la cual fue muy fructífera a raíz del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, por ejemplo, porque sirvió de puente a los efectos de la democratización del país, porque fue una Junta de Gobierno democrática que terminó convocando a unas elecciones donde resultó electo un Presidente a través del voto popular. Eso es lo bello de la democracia, resolver las divergencias que siempre habrán mediante la concurrencia democrática. ¿Qué es una Asamblea Constituyente o un Congreso? Es el pueblo reunido a través de los representantes que han escogido, y esa es la verdadera democracia.

 

— Sin embargo, el planteamiento de la Constituyente se ha venido manejando desde hace tiempo, pero generalmente se alega que no es el momento oportuno para ello y que no hay condiciones como para plantear esa opción…

 

— Debo aclarar que cuando hablo del tema de la Junta de Gobierno, no quiero que vayan a pensar que yo estoy inscrito en el supuesto “Golpe de Estado”, porque hay otras alternativas también como la renuncia presidencial y la consulta plebiscitaria. Pero creo que la presencia del pueblo en las calles rescata el planteamiento de una Asamblea Constituyente, aunque aún no hemos superado las condicionantes que siempre han planteado sus críticos en el sentido de que para qué una Constitución más, ya hemos tenido demasiadas. Cuando en rigor hemos tenido muy pocas, yo diría que la de 1811, la de 1830 y la de 1947 que repite la de 1961 y vamos a concederle el beneficio de la duda a la 1999. En consecuencia, los hechos que en los últimos meses se han generado en Venezuela han adelantado, en mi criterio, la posibilidad de una convocatoria de este tipo.

 

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2 Comentarios

  1. Ricardo E. Römer G. said:

    Si la Asamblea Constituyente desemboca en lo mismo – mantener el estatus quo del petroestado – no pasará mucho tiempo antes de que se tenga que llamar a otra. Vamos por la quinta y la sexta se vislumbra. La operación de la infraestructura sobre la cual reposa el petroestado, genera cultura. No nos sorprendamos entonces de los resultados. ¿Cuantos dedos de frente se requieren para entender lo que sucederá si lo que está en el subsuelo es del estado y si el Administrador de turno, pone a competir a la sociedad por unos recursos limitados? La solución que haría valer una constituyente pasa por diseñar un modelo a ser aplicado en una nueva Constitución, que obligue al estado / al administrador del estado con todos los atributos de una real democracia, a depender del bienestar social de los ciudadanos. NO al reves. ¿De no ser así, para que una Constituyente? ¡De no ser así, las nuevas generaciones no tendrán futuro!

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