ESPADA TOLEDANA

Américo Martín

Américo Martín

Desde la cima del Ávila
Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin 

 

“Se doblan pero no se parten”, dícese de las espadas toledanas. Como he seguido desde hace muchos años la evolución histórica de Colombia, se me ocurre decir lo mismo de las instituciones de ese país tan cercano, tan hermano.

La resistencia del Estado de derecho y los infaltables procesos electorales se impusieron a adversidades desquiciantes. Prevalecieron las urnas electorales sobre las mortuorias. La violencia, presente desde la década de los años 40, no ha podido con las constituciones colombianas.

No obstante algunas de las pruebas comiciales han sido decisivas para la continuidad del país. Se ha esperado de ellas la apertura de procesos políticos de fuego y sangre o de continuidad progresiva, para llamarla así.

Enrique Peñalosa

Enrique Peñalosa

Pero desde la victoria del conservador Ospina Pérez en 1946, la violencia ha sido una constante del proceso colombiano y un factor incidente en los resultados electorales. Ospina fue electo presidente constitucional, pero solo porque los liberales se dividieron entre gaitanistas y turbayistas. Fue un presidente legal pero no mayoritario. Esa circunstancia resultó determinante de las grandes tensiones que vivió el país y de los duros conflictos entre terratenientes y campesinos liberales. Siguieron los célebres años de la Violencia, posteriores al escandaloso asesinato de Gaitán. La escalada alcanzó grados de crueldad brutales. El acceso a la presidencia del general Gustavo Rojas Pinilla, un dictador más bien suave, demagogo pero efectivo, la interrumpió momentáneamente.

A mi juicio, de haber dispuesto de más tiempo para ganar tanto territorio social como el logrado por Perón, quizá Rojas hubiera sido su sucesor. Con alma milonguera se loaba a Juan Domingo y a Eva, su temperamental pero ciertamente alardosa mujer. Se les tenía como los comandantes eternos de los “descamisados” y “cabecitas negras” argentinos.

Las elecciones que se realizarán en Colombia el 25 de abril tienen como trasfondo la negociación del gobierno con las FARC y la dura oposición de Uribe contra Santos. No obstante el país no corre peligro. La economía va en crecimiento sostenido, diversificado y sin inflación. La violencia urbana ha perdido mucha fuerza y el índice de homicidios, antes primero del hemisferio, ha caído sensiblemente por debajo de Venezuela y Honduras. Desde los impactos militares de Uribe, el espinazo de las FARC está roto. Los sucesores de Marulanda perdieron toda posibilidad de lograr algún día una victoria militar y su futuro está marcado por la forma como pueda lograrse –si es que se logra- su desmovilización, desarme e integración a la vida política.

Oscar Ivan Zuluaga

Oscar Ivan Zuluaga

El horizonte económico luce despejado en el marco de la llamada Alianza para el Pacífico, el poderoso grupo de integración subregional que pronto desplazará sin retorno al jaqueado Mercosur.

El 25 de mayo el presidente Santos no obtendrá 50%. Los sondeos de opinión –con sorprendente coincidencia- lo vienen indicando desde marzo hasta hoy. Con cierta duda parecieran mostrar también que Enrique Peñalosa, el candidato del partido verde (centro izquierda) competirá en el balotaje con el actual presidente. No obstante entre los verdes y el partido de Centro Democrático de Álvaro Uribe, cuyo candidato es Oscar Ivan Zuluaga, la diferencia es pequeña, de modo que en la última semana cualquier cosa podría pasar.

Cuando está en juego el poder, caducan los odios. Por eso creo que al gobierno le convendrá que Zuluaga supere a Peñalosa porque si la disputa es entre Santos y el uribismo, los votos del Polo Democrático fluirían con más facilidad a su favor que a los predios de la dura aunque popular corriente de Álvaro Uribe. Debilitado y todo por su retroceso natural y la defección de Petro, ese 9% que le atribuyen los sondeos podría resultar decisivo.

Un examen de los candidatos y sus ofertas electorales revela que el fundamentalismo estéril ha desaparecido del paisaje colombiano. Hasta el Polo luce curado de excesos. Su candidata, la señora Clara López, economista y experimentada funcionaria pública, hace promesas bien formuladas y atractivas. ¡Nada que ver con la zarandaja del socialismo siglo XXI! Es interesante lo que postula en materia educativa.

Juan Manuel Santos

Juan Manuel Santos

Zuluaga y Santos son reconocidamente competentes, y la formación y capacidad de Peñalosa están fuera de dudas. Es un urbanista de los primeros en el mundo y un hombre experimentado. En estas elecciones, Colombia no corre ningún peligro. El verdadero atractivo es el desenlace de la competencia entre Santos y Uribe, los dos más poderosos líderes del momento.

Gane uno o el otro, seguirán crepitando en el brasero la relación de Colombia con las FARC y su grado de tolerancia con la violación sistemática de derechos humanos en Venezuela.

Yo sospecho que, puestas sobre los hechos, las medidas que adopten no deben diferir, sin embargo, demasiado. El diálogo con las FARC es perfectamente lógico. Creo que si no hubiera salido del mando, Uribe hubiese seguido un camino similar al de Santos. Lo pronostiqué en mi libro “La violencia en Colombia” cuando aún mandaba Uribe. Habiendo perdido la esperanza de victoria, las FARC negociarían para escapar de la muerte. Actualmente discuten lo que nunca aceptó Marulanda: desarme, desmovilización y legalización. Eso lo supo Uribe pero pudo aplicarlo Santos.

¿Y qué hará con Venezuela el ganador de las elecciones? En la medida en que la desquiciante crisis le arrebate a Maduro recursos para ayudas a cambio de respaldos, no tendrá sentido seguir guardando silencio frente a violaciones a derechos humanos. Que Unasur no haya venido –como esperaba el gobierno- a condenar     “el terrorismo” revela que las realidades pesan más que los cálculos y que Maduro no tiene idea de la profundidad del pantano donde se encuentra sumergido.

 

 

 

 

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3 Comentarios

  1. Jose nicolas aray said:

    En Colombia se esta construyendo un proyecto de pais con el diseño secular latinoamericano, que produce mas pobres que clase media. Se crece economicamente, pero la movilidad social no es significativa. Para construir un pais de primer mundo, en la cual la pobreza sea un deseo personal y no por falta de oportunidades, se amerita trabajar muy duro en la educacion. Para ello, la educacion debe ser obligatoria hasta alcanzar que el individuo llega a capacitarse para trabajar y vivir. Es un esfuerzo entre el estado y el sector privado hasta alcanzar la verdadera libertad , que consiste en no ser un dependiente de la limosna del estado y presa facil de los politiqueros de turno.

  2. Jose nicolas aray said:

    La educacion es la principal preocupacion de paises de primer mundo como Japon, Finlandia, Corea del Sur, Suecia, Noruega, Canada y otros. La delicuencia y criminalidad en esos paises es inexistente. Por el contrario en nuestros paises es todo lo contrario. Alarmante. El delicuente latinoamericano es producto de la falta de educacion. Regularmente su madre lo tuvo siendo aun una niña sin estudios. Nunca tuvo un padre y el entorno lo lleno de odios y resentimientos. En su mente, hay ausencias de amor y de esperanzas. Producto de la carencias educativas.

  3. Jose nicolas aray said:

    Colombia es un pais con una significativa desigualdad social. Millones de colombianos viven fuera de su pais. Se fueron porque su pais, solo les ofrecio hambre y violencia. Hoy, me contenta que este pais hermano, tal vez el mas hermano y cercano, se haya enrumbado hacia el progreso.
    Pero les aconsejo que no descuiden la educacion, pues la unica que produce
    Inclusion social y libertad. La verdadera libertad.

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