Aquel 11 de abril

Alberto Jordán Hernández

Alberto Jordán Hernández

 

Alberto Jordán H.
jordanalberto18@yahoo.com

 

Ambas marchas coincidían: “no somos comunistas, queremos prensa libre, garantías”

 

Doce años cumple la gigantesca manifestación del 11 de abril 2002, solo comparable con la promovida por la juventud universitaria el 14 de febrero 1936. Ambas marchaban en protesta a Miraflores y coincidían en postulados: “no somos comunistas, queremos prensa libre, garantías”.

Ejercían mando dos militares, civilista el primero, abrió el Palacio y decretó pacificación; guerrerista el otro, lo cerró y provocó crisis agravada con intromisión de la dictadura cubana, incitadora de milicias que desde puente Llaguno causaron 19 muertes y 300 heridos. Además suscitó la activación del Plan Ávila que la dignidad de la Fuerza Armada impidió; y al Alto Mando Militar que impuso al Presidente la renuncia, “la cual aceptó”.

Significativa fue la actuación de la Iglesia en dicha crisis, como lo está siendo en la vigente que cumplió su segundo mes. Al abandonar el poder la madrugada del 12 de abril, con solicitud de bendición y confesión, el Comandante rogó a monseñor Baltazar Porras, acompañarlo al avión que lo llevaría a Cuba. Quizá ignoraba que su mentor Fidel Castro no quería recibirlo y pidió que lo hiciera al Jefe del gobierno español, José María Aznar. Testigos de excepción en aquel 2002 fueron también el cardenal Ignacio Velasco y monseñor José Luis Azuaje. Hasta el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires actuó con la Oración y ahora como papa Francisco invocó “un diálogo sincero” con una “justicia que afronte temas concretos”.

Director del diario tenido como oficialista, observó “poca voluntad de diálogo” en el régimen desplazado en 2002. En su opinión “la mayoría del país recibió complacida” al nuevo gobierno. Y planteó la necesidad de “recorrer el camino del diálogo y de la reconciliación”.

 

 

 

 

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