Es hora de tomar decisiones

Carlos LozanoCAMINANDO CON CARLOS LOZANO
Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com
@caminacarlos 

 

Dos meses de desorden social son demasiados días para cualquier nación y para cualquier Gobierno. Quince años de despilfarro, incompetencia y repetitivas equivocaciones en la economía y en el manejo gubernamental, son señal clara de que quienes han estado al frente no sólo no saben gobernar, sino que tampoco saben rectificar.

El régimen del Presidente Maduro ha sido consistente en prolongar la propaganda e insistir en el empeño de control de la opinión para hacer creer que los errores y torpezas son éxitos y programas que, algún día, beneficiarán al pueblo. El problema es que la realidad se le está viniendo encima, y no hay propaganda ni delirio socialista que oculte el frustrante desabastecimiento, el desplome de la moneda y de la capacidad de compra o el desmejoramiento general del bienestar colectivo. No es casual la fuerte caída tanto en la popularidad del Presidente y del Gobierno como el aumento de la convicción de que las cosas van de mal en peor. Coinciden todas las encuestas creíbles.

Nos gustaría pensar que el Presidente Maduro y la dirigencia del PSUV están conscientes de esta situación; mucho más quisiéramos creer que se dan cuenta de que ya el programa –por llamarlo de alguna manera- chavista no sólo está agotado, sino que ese agotamiento proviene de que nunca fue coherente o estuvo basado en la realidad y posibilidades venezolanas.

El Presidente Maduro, sus más cercanos colaboradores y soportes políticos y militares siguen siendo habladores, discurseadores, prometedores, pero para empeorar las cosas en los últimos dos meses y medio han mostrado además una faceta que fue menos conocida durante los años del fallecido Hugo Chávez: su capacidad para generar  terror social, reprimir, violar los derechos humanos.

Ya es hora de que el gobierno tome decisiones inevitables, sólo que las que deben tomar, las únicas que pueden resolver la situación crítica por la que atraviesa el país y darle nuevos aires al madurismo, no les gustan y a falta de expertos, les son difíciles de aplicar.

 

 

 

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