Luis Suárez y la cantera holandesa

luis-suarezJuanan Pérez

Es probable que en unas semanas el Liverpool, que no conquista el campeonato inglés desde 1990, gane la primera Premier League de su historia. Lo tiene a tiro: quedan tres jornadas y suma 80 puntos, dos más que el Chelsea, con el que jugó y perdió el domingo en Anfield 2-0, y seis por encima del Manchester City que, eso sí, tiene un partido menos. Aparte de la ventaja, el calendario favorece a los reds en el sprint final: rinden visita al Crystal Palace en la penúltima fecha y cierran en casa con el Newcastle. Dos conjuntos que ya no se juegan nada.

Es decir que de no haber sorpresas Steven Gerrard, próximo a los 34 años y media vida en Anfield (esta es su 16º temporada), por fin conquistaría la liga. El «8» ha sido clave este año en un equipo que ha ridiculizado al Arsenal (5-1 y cuatro goles en los primeros 20 minutos), al Manchester United (0-3 en Old Trafford), al Tottenham (0-5 y 4-0) o al vecino Everton (4-0). Además de dar exhibiciones en Stoke (3-5) o Cardiff (3-6). Como también lo han sido Raheem Sterling, Sturridge o Coutinho. Futbolistas de difícil remplazo para Brendan Rodgers. Sin embargo, si el Liverpool está en disposición de alzar el título es porque juega con Luis Alberto Suárez Díaz (Uruguay, 1987), Luis Suárez para la familia.

El uruguayo lleva 30 goles en otros tantos partidos. Las cinco primeras jornadas se las ahorró porque al final de la temporada pasada le dio por morder a Ivanovic, del Chelsea, y le metieron 10 encuentros de sanción. No era la primera vez que mordía: a finales de 2010, estando en el Ajax, hizo lo mismo con Bakkal, del PSV, y le cayeron siete partidos. Y no es el único lío que ha armado en la Premier. Hace dos años y medio le acusaron de proferir insultos racistas a Evra y otros ocho partidos a la nevera. Pero a pesar de estas locuras, Suárez mete goles como Ronaldinho sale de fiesta: cada día. De hecho, es factible que supere el récord de la Premier de tantos en un año, en posesión de Alan Shearer y Andy Cole con 34. Claro que entonces estos dos jugaron 42 y 40 partidos respectivamente. No extraña tampoco que con estos números esté el primero en la carrera por la Bota de Oro. Saca dos, tres y cuatro goles de ventaja a Cristiano Ronaldo, Diego Costa y Messi, el que menos de los tres con cinco penaltis de

El Caníbal, uno de los apodos del uruguayo, no suma ningún gol desde los 11 metros. Las penas máximas están reservadas al «boss» Gerrard. Jerarquía manda. Sus 30 goles son un catálogo de lo que es: un delantero total. Un culo inquieto que no para de correr y que chuta desde donde sea. 23 dentro del área, siete desde fuera; 20 de los 30 al primer toque, incluidos tres de cabeza y otros tres de falta. Para quien no conozca a Suárez, que se ponga el vídeo contra el Norwich en la ida, jugado en diciembre. Ganó el Liverpool 5-1 y Suárez hizo cuatro goles: uno desde casi el medio campo, otro en el área chica, un tercero desde la frontal y un cuarto de libre directo. Y eso sin ser egoísta pues también es el máximo asistente de la Premier, como lo fue las tres temporadas completas que jugó en Holanda.

Cada año un poquito mejor

De ahí salió Luisito. La Eredivisie, cantera de depredadores, de nueves que fueron los mejores de su generación. Luego explicaré algunas razones de su fecundidad en delanteros top. Pero estaba hablando de Suárez y Holanda. Allí llegó en 2006, al Groningen, con 19 primaveras y procedente del Nacional de Montevideo. Hizo una decena de goles en su primer año en Europa y el Ajax le reclutó, 7,5 millones de euros mediante. En Ámsterdam fue creciendo cada Eredivisie: 17 goles y 14 asistencias en la 2007/08, 22 y 15 en la 2008/09, 35 (49 en todas las competiciones) y 17 en la 2009/10. Curiosamente, el Ajax no ganó ninguna liga mientras contó con su jugador más importante en la última década. La ganaría en 2011, seis meses después de que llegara al banquillo Frank De Boer (el domingo, los ajacied pueden conquistar su cuarto campeonato seguido).

Aterrizó De Boer y prácticamente al instante se iba Suárez. Cuidado, no fue una relación causa-efecto. Se marchó porque llevaba tres años y medio en Holanda, acababa de cumplir los 23 y la Eredivisie se le quedaba pequeñísima. Era el momento justo para decir: «Ahora Salto –su lugar de nacimiento-». Y se fue al Liverpool, que aquel invierno se gastó casi 70 millones de euros: 26,5 en Suárez y ¡41! en Andy Carroll. En Anfield se acababan de quedar sin Champions y empezaban la reconstrucción. Entonces pareció una locura. Visto ahora, se debieron gastar los 70 solo en Luisito. Este ha hecho en Inglaterra lo mismo que en Holanda: un Juanito Oiarzabal, no parar de escalar. Cada año un peldaño más: cuatro goles en su primera media temporada en la Premier, 11 en la segunda, 23 el año pasado y 30 en esta, de momento. Entre medias, también le ha dado tiempo a ganar la Copa América con su país y ser el mejor jugador del torneo, en 2011, y a ser el máximo goleador de las eliminatorias sudamericanas por el Mundial, por delante de Messi o Falcao.

Ahí va una pequeña gran historia: en el Mundial de Sudáfrica, Uruguay alcanzó las semifinales por Suárez, pero él no las jugó. ¿Cómo es posible? Partido de cuartos ante Ghana. Último minuto de la prórroga. Los africanos sacan una falta lateral y tras un barullo en el área uno de los suyos remata franco a gol… que antes de que entre intercepta Suárez con un paradón. Es expulsado, Luisito llora como si le acabara de dejar la novia de toda la vida… pero Asamoah Gyan envía el penal a las nubes y en la tanda Uruguay gana. Anécdotas al margen, de Suárez ha dicho Gerrard que es el mejor futbolista con el que ha jugado. Palabras mayores.

El celeste tiene 27 años y está en la plenitud de una carrera a la que le queda mucho recorrido. Por eso, aún resulta exagerado compararle con otros nueves que salieron de la Eredivisie. La prole empezó a mediados de los ochenta con Van Basten, siguió con Romario y Bergkamp, y luego vinieron Ronaldo y Van Nistelrooy. Es obvio que estos cinco no están a la misma altura. Sin embargo, les nombro porque siguieron un patrón muy similar: en sus inicios se curtieron en Holanda y de ahí saltaron a un grande. Van Basten fue cuatro veces pichichi en su país con el Ajax y en 1987 se fue al Milán con 22 años. Romario lo fue tres veces con el PSV Eindhoven y luego dio al salto al Barça. Bergkamp también fue el máximo goleador tres años, en este caso con el Ajax, y de ahí al Inter con 24 años. Ronaldo llegó al PSV con 18, hizo 30 goles el primer curso, estuvo otro más y al Barça. Y Van Nistelrooy, desde el PSV, fue el que más la metió en las temporadas 1998/99 y 1999/2000. Un año después le fichó Ferguson para el Manchester United.

Tomado de ABC España

 
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