Dudas y certezas

 

Oswaldo Páez-Pumar
opaezpumar@menpa.com

 

La ejecución del canallesco acto prueba la certeza de que López es un prisionero de Maduro

 

Reporta la prensa que la visita a Leopoldo López de su esposa fue frustrada por los efectivos de la Guardia Nacional que custodian el lugar de reclusión. Reporta también que era el cumpleaños del prisionero, que no pudo recibir y compartir la torta que le llevaron y que se trata de una sanción a Lilian Tintori por unas declaraciones suyas a la prensa de Madrid. Sería más bien una retaliación. No hay desmentido ni de los efectivos, ni de sus superiores, ni mucho menos de lo que se denomina el alto gobierno, que en el presente caso es de una bajeza rastrera.

Dudo que la decisión haya partido de los efectivos, porque dudo que lean la prensa y dudo más aún que lean la de Madrid. Dudo que tomen la iniciativa, aunque a veces la toman para congraciarse con sus superiores y obtener un ascenso, una canonjía o un simple regalo. Dudo también de los superiores tanto en punto a lectura como a iniciativa, aunque alguno de ellos suela saciar su canallesca condición con iniciativas chiquitas, infligiendo vejámenes.

No dudo del alto gobierno y no es porque lean la prensa, que tampoco son dados a esos quehaceres, sino porque tienen muchos empleados dedicados al espionaje. Acceden a la prensa para saber qué hacen, qué dicen o qué escriben los opositores y luego como corresponde van y soplan. Son como los integrantes de los CDR cubanos, sólo que mejor pagados. Entonces se entera el alto gobierno de lo que se dice y reacciona sancionando a quien diga. Es un paso adicional en la profundización de la dictadura totalitaria. Hasta ahora se le ha venido prohibiendo a los procesados, sin que contra ellos haya sentencia definitivamente firme que autorice sanciones adicionales a la privación de libertad, que declaren o escriban sobre su causa, ahora la prohibición se extiende a los no procesados.

La ejecución del canallesco acto es la prueba que conduce a la certeza de que López es un prisionero de Maduro, pero también que los efectivos que custodian al prisionero y los superiores de esos efectivos lo son, porque prisionero no es el hombre que por estar recluido en un penal no puede librar su cuerpo del confinamiento que padece, sino aquél que no puede liberar su alma del miedo a decir lo que siente y a escribir lo que piensa; y reduce su vida a complacer los deseos del tirano.

 

 

 

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