La revolución salió de cacería

Miguel Sanmartín

Miguel Sanmartín

Miguel Sanmartín
msanmartin@eluniveral.com

 

24 chucky luckys guarimberos, apátridas y capitalistas terminaron con ganchos puestos

 

La revolución actúa. Vaya que sí. Se mueve como rumbera. Siempre con saña. Lanzando palo a todo mogote. Y hace full bulla con ello. Pa’ eso tiene medios de comunicación. Para adoctrinar y promocionar el adefesio de proyecto político calcado de Cuba. Esos medios registran, desde su óptica subordinada, cada despliegue, incursión, zarpazo, cierre, agravio, expoliación, multa, detención, desafuero o incongruencia de los gerifaltes rojos cuando deciden salir en “ofensiva”.

detenidos_presos-El régimen arremete por igual contra empresarios, comerciantes, gremios, dirigentes políticos, medios de comunicación independientes, trabajadores, estudiantes e instituciones como la Iglesia y las universidades. Ataca a quien no comparta y se someta a su proyecto totalitario. Embiste contra la sociedad democrática en general.

En esta nueva fase de agudización de la crisis económica y social y, por tanto, de aumento de la protesta ciudadana, ataca a toda hora. Incluso de madrugada, los fines de semana y los días no laborables los cuales aumentó mediante decreto para que el soberano -cuando no esté en cola para comprar algún producto de la cesta básica- conmemore la “épicaresca” revolucionaria y las fechas señeras que marcaron el paso del difunto que vive por este “mar-mundo” de la felicidad.

Con regusto y chorreando baba -entiéndase como ademán de victoria- fue presentado el hecho. Como una gesta histórica de la revolución bonita que reduce a simples fábulas infantiles los récords impuestos en Grandes Ligas por Miguel Cabrera y Andrés Galarraga. Sí, la vocería del régimen hizo saber al país y al mundo que 24 chucky luckys guarimberos, apátridas, pitiyanquis, golpistas y capitalistas terminaron con los ganchos puestos -léase presos y pasados a tribunales- luego de lo cual los esperan frías y oscuras celdas porque cometieron un delito de lesa contrarrevolución: no vender su mercancía con los “precios justos” sugeridos por La Habana, sin importar que sus negocios se descapitalicen como aquellos que vendían electrodomésticos y fueron literalmente saqueados en diciembre.

Mientras las brigadas “justicieras” revolucionarias consumaban esta Campaña Admirable contra ciudadanos decentes que prestan un servicio lícito con el cual generan empleo y riqueza y, en simultáneo, la GN y la PNB detenían menores de edad y allanaban la vivienda de sexagenarios por participar en protestas, la delincuencia -contra la cual no actúa el régimen con la misma contundencia- cumplía su propia ofensiva, no económica sino delictual.

Dicha avalancha ocurrió el pasado fin de semana contra la morgue de Caracas, a la que ingresaron 56 cadáveres, incluido el de Eliécer Otaiza. Resultó, por ahora, el período más sangriento del año. Esta es la verdadera guerra que el régimen se niega a enfrentar.

 

 

 

 

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