LA GRAN ESTAFA Y EL MALEFICIO

Alfredo Fermín

Alfredo Fermín

 

Alfredo Fermín
afermin@el-carabobeno.com

 

Cada día que pasa Valencia nos entristece más

 

La ciudad que hasta hace pocos años prometía convertirse en una metrópolis ha sido sometida a un proceso de empobrecimiento y de destrucción sin que su clase dirigente se preocupe por el futuro que nos espera. Ese conformismo hace que la gente acepte como normal formar colas tumultuosas para comprar un kilo de harina Pan, un pollo o una bolsa de leche en polvo.

 

El espectáculo de marginalidad se ha trasladado de los sectores populares a la avenida Bolívar y a las urbanizaciones donde están los supermercados, creando conflictos entre los residentes y los de sectores populares que van a compartir la vergüenza de mendigar la comida que hizo desaparecer un Gobierno irresponsable con la destrucción de la agricultura y de la industria.

 

ABC de la semana se une al regocijo que sienten Valencia y los carabobeños por la distinción de la que será objeto el autor de esta columna, el periodista Alfredo Fermín, cuyo comportamiento ético y agudeza profesional aunados a su buen gusto, apego a lo trascendente y a su incansable defensa de nuestro patrimonio cultural, lo han hecho más que merecedor del reconocimiento con el que será honrado.

ABC de la semana se une al regocijo que sienten Valencia y los carabobeños por la distinción de la que será objeto el autor de esta columna, el periodista Alfredo Fermín, cuyo comportamiento ético y agudeza profesional aunados a su buen gusto, apego a lo trascendente y a su incansable defensa de nuestro patrimonio cultural, lo han hecho más que merecedor del reconocimiento con el que será honrado.

 

Como en los países más atrasados de África, centenares de personas duermen al frente de los expendios de comida, buscando productos regulados para llevar al hogar o para revenderlos a precios especulativos como forma de ganarse la vida.

 

Con la aplicación de la nueva Ley del Trabajo, los trabajadores deben tomar -en muchos casos- reposos forzosos por lo cual los grandes abastos han reducido el personal. Esa es la razón por la cual, para pagar las compras, hay que hacer colas durante varias horas, evidenciando que el socialismo del difunto presidente Hugo Chávez es una de las grandes estafas que se le han hecho al pueblo venezolano.

 

El hambre, las enfermedades, la delincuencia, azotan el país y si no fuera por la valiente lucha que libran los estudiantes y los jóvenes, todo indicaría que estamos conformes con este desastre que nos dejó un mentiroso alucinado cuyos seguidores, tan fanáticos como él, pretenden que los demás le reconozcamos como “el comandante eterno”, comparable con el Libertador Simón Bolívar, desplazado de la iconografía nacional por Fidel Castro.

 

La Sufrida Valencia

 

Si alguna ciudad venezolana ha sido víctima de estos quince años de gobierno es Valencia. La gran obra que representó el Metro, construida por el empeño del alcalde Paco Cabrera, fue paralizada después de que la avenida Bolívar había sido destrozada y, no obstante las promesas de continuarla, la han dejado abandonada quién sabe hasta cuándo porque, según se comenta en el propio partido del gobierno, el entorno presidencial de Caracas “desapareció los reales”.

 

El esplendor de Valencia se ha visto apagado en estos años por la falta de inversión, por las obras inconclusas y por la inseguridad. El centro de la ciudad después de las tres de la tarde es una inmensa soledad. Los centros comerciales y los lugares de diversión están cerrando por falta de clientela y la actividad cultural se ha reducido al mínimo. Lo que más asombra es la destrucción de las instituciones que nos dieron el rango de ciudad cultural de Venezuela.

 

El Ateneo de Valencia, convertido por generaciones en un modelo de la gestión artística y cultural, fue despojado de su sede y saqueado, por lo cual su valiosa colección de Arte se encuentra desaparecida. No se sabe si la regalaron entre los suyos, como acostumbra hacer el Gobierno con los bienes ajenos, o si se está destruyendo en el sótano del inmueble. Sin embargo, la clase dirigente de la ciudad, que puede presionar para pedir una explicación de lo sucedido con este tesoro artístico, permanece en silencio dando la impresión de que está de acuerdo con este vergonzoso despojo.

 

Ha sido tanto el conformismo con esta situación que ni siquiera en las campañas electorales en las que se promete hasta el Cielo, se ha ofrecido rescatar el Ateneo. Pareciera que es un asunto del que nadie quiere hablar, por lo cual quienes hemos insistido en pedir una explicación, de acuerdo con nuestros derechos ciudadanos, pensamos que perdimos la batalla. Que no vendrán tiempos mejores si continuamos como si nos hubiesen anestesiado con un maleficio.

 

A Nuestros Lectores: el próximo jueves 22, a las 10 de la mañana, la Universidad de Carabobo nos conferirá el título de Doctor Honoris Causa. Ustedes contribuyeron, en buena medida para que se nos concediera tan honrosa distinción, por lo cual están invitados para saludarles personalmente. Será en el Teatro Municipal al frente del cual estuvimos durante 16 años. Los esperamos y se lo agradeceremos.

 

Versión editada

 

 

 

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