Las dos izquierdas

Juan A. Mejía
@juanandresmejia
jam_mejia@hotmail.com

 

A partir del año 2003 el mundo ha visto un aumento generalizado del precio de las exportaciones de materia prima. Mientras más dependiente sea una economía de estas exportaciones, mayor será el aumento de sus ingresos. Es por ello que ningún país en Latinoamérica ha podido aprovechar esto más que Venezuela, donde el 97% de las exportaciones son petroleras.

Este aumento ha permitido a la mayoría de los países disminuir la pobreza. No obstante, el impacto económico de este nuevo boom, abrió el camino para que gobiernos de izquierda ganaran elecciones como nunca antes se había visto en la región: Lagos y Bachelet en Chile, Lula y Dilma en Brasil, los Kirchner en Argentina, Vásquez y Mujica en Uruguay, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador, y por supuesto Chávez y Maduro en Venezuela.  Sin embargo, es un error asumir que todos estos gobiernos comparten una misma visión y forma de gobernar.

Es por ello que en Latinoamérica, muchos han señalado que existen dos izquierdas. La primera, es una izquierda moderna, que entiende que el Estatismo de la Unión Soviética fracasó, y que ve como inclusive China y Cuba han venido abriendo sus economías. Esta izquierda ha logrado disminuir la pobreza y la desigualdad, pero al mismo tiempo han entendido la necesidad de contar con un sector privado fuerte que garantice la sostenibilidad del crecimiento económico. Han respetado las leyes, los derechos humanos, y han fomentado la competencia democrática. En este grupo evidentemente está Chile, pero también Brasil y Uruguay.

En el segundo grupo, vemos una izquierda que pareciera no haber aprendido del pasado. Estos gobiernos han disminuido la pobreza, pero lo han hecho a costa del aumento del consumo, y basados únicamente en los nuevos ingresos de las exportaciones. Han perseguido al sector privado, y han establecido regímenes económicos cuyo fracaso es inminente. Una disminución en el precio internacional de las materias primas que exportan, tendría consecuencias devastadoras que harían retroceder los niveles de pobreza a los de los años 80. Este grupo ha decidido burlar sus propias leyes, y ha favorecido su permanencia en el poder por encima de cualquier otra cosa.  Lamentablemente, el primero en este lista es Venezuela, pero pareciera que países como Ecuador, Bolivia y hasta Argentina siguen algunos de nuestros pasos.

Sin embargo, el juego político internacional tiene múltiples intereses, y la mayoría de estos gobiernos se han agrupado en un bloque político. ¿Hasta cuándo seguirán apoyando los abusos y atropellos de un gobierno como el de Maduro? No sabemos la respuesta a este pregunta, pero de lo que no hay duda es que deben estar observando muy de cerca lo que pasa en nuestro país.

 

Venezuela hoy tiene la inflación más alta de Latinoamérica, el segundo salario más bajo de la región, la segunda tasa de homicidios más alta del mundo, y una escasez sin precedentes. El resultado de la última encuesta de Datanálisis donde más del 80% de las personas creen que el país va por un rumbo negativo, y cerca del 60% piensa que el Presidente no debe terminar su gestión, es la evidencia de que el descontento no es circunstancial. Los venezolanos estamos despertando luego de diez años de despilfarro y mentiras. Ahora queda por ver hasta cuando los presidentes de la región seguirán cargando con el peso que significa tener que apoyar a un gobierno como el de Maduro.

 

 

 

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