Protesta mata sentencia

 

Gerardo Fernández

Gerardo Fernández

Gerardo Fernández
gfernandez@cjlegal.net

 

El gobierno no ataca ninguna de las causas que generan la protesta, por lo tanto, la misma seguirá viva

 

El régimen se equivoca si pretende controlar la protesta popular con sentencias del TSJ, represión desmedida, terrorismo judicial o atemorizando a los estudiantes.

La protesta es espontánea, dispersa a lo largo del país, es vecinal, comunitaria, es sobre todo sentida y, además, justificada. El ciudadano protesta porque lo agobian lo problemas que el gobierno es incapaz de resolver y los estudiantes, no sólo protestan por eso, sino también por su futuro. Protesta con ese contenido, no hay sentencia ni represión que la pare, controle o disminuya.

El TSJ cometió el error de pretender decretar que el derecho de los ciudadanos a manifestar pacíficamente y sin armas, está restringido o limitado y necesita de una autorización previa para poder ejercerse. Cuando la protesta es espontánea, sentida y justificada, el ciudadano asume que tiene el derecho de manifestar y expresar su opinión. Es el ejercicio de la libertad misma y eso no se puede impedir con un simple decreto, orden o sentencia. Si alguien o algo, pretende impedir a los jóvenes expresarse, fracasará, porque siempre encontrarán la forma de manifestar, opinar y ejercer su ilimitado derecho de asegurarse un futuro mejor.

La sentencia del TSJ que limita el derecho a manifestar es, en este momento que vive el país, una decisión que va contra la naturaleza misma de las cosas. En consecuencia, corre el riesgo de ser desacatada, de quedar sin efecto y de ser objeto de crítica y burla. De hecho está sucediendo.

No es concebible pensar, que estos jóvenes en la calle, antes de manifestar su inconformidad por los problemas que se viven en el país y manifestar su ira por los abusos, la represión, el acoso y la criminalización a los cuales son sometidos, vayan a pedirle permiso, con 48 horas de anticipación a su protesta, al alcalde de Caracas, para ver si este los deja expresarse. Eso es absurdo.

Hoy la represión y el terror pudieran eventualmente atemorizar algunos manifestantes, pero ese miedo, por lo profundo de los sentimientos que están en juego, tenderá a perderse. La protesta ciudadana y los jóvenes en la calle luchando por su futuro está en el sentir de la mayoría; en consecuencia, ese descontento seguirá hasta que logre un cauce. Hasta ahora el gobierno no ataca ninguna de las causas que generan la protesta, por lo tanto, la misma seguirá viva.

 

 

 

 
Gerardo FernándezGerardo Fernández

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