En Colombia
se juega el futuro de Venezuela

editorial366

 

HENRIQUE SALAS-RÖMER –  

En política, lo impredecible bien puede hacerse realidad. Lo demostró claramente Juan Manuel Santos, el ministro guerrero del gobierno de Uribe, al dar la bienvenida a Hugo Chávez como su “nuevo mejor amigo” y cambiar la naturaleza de sus relaciones con las FARC.

El hecho ocurrió hace cuatro años y es factible que la historia se repita… pero en sentido contrario. De hecho, los números señalan que Santos puede ser derrotado por el candidato de Álvaro Uribe, Oscar Iván Zuluaga.

La popularidad del ex mandatario colombiano, confirmada en la sólida representación que obtuvo en el nuevo Congreso, ha catapultado al retador, al punto que mientras una acreditada encuestadora coloca a Zuluaga claramente al frente, otra, concretamente Ipsos, confirma su sorprendente tendencia al alza, reportándolo ligeramente arriba en un virtual empate a dos.

Las cosas aun pueden cambiar. Recordemos lo inesperado que fue hace cuatro años el vuelco que le dio a Santos una contundente victoria. No, no es de ninguna manera descartable que el presidente colombiano nuevamente se salga con la suya.

En treinta días, que es lo que resta cuando estas líneas escribo, Santos -quien esta semana firmó un primer acuerdo con las FARC- bien puede sorprender, esgrimiendo la anhelada bandera de la paz.

Esos son los hechos. En cualquier otro momento de la historia, el resultado de la contienda solo importaría a los colombianos, pero ahora no. La suerte de nuestra atribulada Venezuela también está en juego.

La última decisión de Uribe, antes de entregar el poder, fue la de hacer públicas las evidencias que su gobierno poseía sobre la presencia de las FARC en Venezuela. Siendo porosas las fronteras entre los dos países, en su mente siempre estuvo la idea de extinguir la narcoguerrilla, fuera donde fuera, llevándola a la rendición.

Ese no parece ser el caso de Santos. El actual presidente busca la paz sin mirar más allá. En la superficie es comprensible. Los colombianos llevan 60 años de guerra y para Santos, al igual que para quienes lo precedieron, la paz es un objetivo primordial.

Pero cuidado. La forma de la cosa es parte de la cosa. ¿Qué ocurriría si una vez convenida la paz en Colombia, los grupos que hoy utilizan a Venezuela como zona de alivio, aliados como están al narcotráfico, mudan a territorio venezolano sus operaciones y su comando central?

La primera vuelta de las elecciones colombianas será este domingo, y 21 días después, el 15 de junio, los colombianos escogerán su Presidente.

De la reelección de Santos depende la continuación de las negociaciones que, ante el temor de un retorno de Uribe, las FARC se han apresurado a concretar. También puede estar en juego, en el ámbito de la guerrilla y el narcotráfico, la suerte de nuestro país.

Las duras acusaciones recíprocas lanzadas por los dos bandos dan cuenta de la dimensión de lo que está en juego… y en política, lo impredecible puede hacerse realidad.

 

 

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