EL DESPERTAR

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PETER ALBERS – 

 

Estarían aprendiendo las primeras letras. Suma y resta, las tablas del 9. En escuelas de arquitectura buena, regular y mala. Maestros buenos, regulares y malos. Pupitres buenos, regulares y malos. De cada cosa, más regulares que buenos y malos. Niños ricos, clase media, pobres, pero todos con una ilusión: aprender, crecer y llegar a ser alguien en la vida. Algunos, flojos, viciados, pero la mayoría, ilusionada por tener un futuro mejor, llegar a obtener una educación suficiente para desempeñar un cargo o ejercer alguna profesión, bien remunerados, o al menos suficientes como para mantener a su futura familia en condiciones dignas, y de sobra pasarle algo a “la vieja”.

 

Mientras tanto, un hábil parlanchín, convertido en político llegó para ofrecer un país utópico, con un programa socialista que copiaba fórmulas económicas y sociales ya probadamente fracasadas, pero con una mano de barniz “siglo 21”, y según el cual todos los venezolanos serían iguales, felices y educados. Nunca dijo en qué nivel nos igualaría, y cómo nos educaría; sólo habló de “un mar” en cuanto a lo “felices” que seríamos.

 

Es ya historia conocida cómo ese presidente, ignorante en las artes de gobernar, cuya única noción de gobierno había sido obedecer a sus jefes y mandar a sus subordinados, acabó con la economía del país, nos dividió en dos grupos hasta ahora irreconciliables, y permitió que su corte de privilegiados saqueara los enormes recursos que nos proveyó un precio récord del petróleo, que se ha mantenido por 15 años. Todo eso antes de morir, en medio del mayor misterio, sin terminar su maléfica obra. Y su sucesor lo está haciendo peor.

 

Así, los que a comienzos de siglo apenas aprendían sus primeras letras, suma y resta y las tablas del 9, fueron creciendo en medio de la zozobra al ver como un país se desmorona desde lo que se creía eran sus sólidas bases, y contemplan como la misma base familiar se destruye. Educándose en medio de una sociedad que va acostumbrándose a que lo normal es la mediocridad, el deterioro, la corrupción, la inflación, la inseguridad. La ruina.

 

Pero en algún momento esos jóvenes despiertan a una dura realidad. No conformes con la arbitrariedad del gobierno, que lleva al país a la ruina y les cierra el futuro, arremeten contra los medios de comunicación que denuncian los abusos. El cierre de RCTV los llevó a la calle, indignados por el robo justificado con tecnicismos. Universitarios acostumbrados a la libre expresión del pensamiento, no aceptaron la mordaza que la impide. La represión, el encarcelamiento arbitrario, la tortura y los maltratos a los que caen en las manos de otros venezolanos fanatizados por el adoctrinamiento cubano, ha afianzado su valentía y determinación. Hace siete años, no imaginó el régimen que cerrando RCTV abría una caja de pandora, imposible de cerrar.

 

No es la primera vez que la juventud venezolana se rebela contra un régimen despótico. Siempre ha triunfado, y no hay razones para pensar que esta vez será distinto.

 

peterkalbers@yahoo.com
@peterkalbers

 

* ABC de la Semana cede su espacio editorial al conmemorar- se 7 años del cierre de la RCTV y del nacimiento del movi- miento estudiantil que hoy lucha por nuestra libertad. 

 

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